El juez se centra ahora en el ADN de Basterra en la braga de Asunta

Quiere esclarecer qué sustancia del padre manchó la prenda de la niña


santiago / la voz

Una vez que el juez de Santiago que instruye el crimen de Asunta, José Antonio Vázquez Taín, ha dado carpetazo al espinoso asunto del semen hallado en la camiseta de la niña, la investigación se va a centrar ahora en esclarecer uno de los extremos más inquietantes del caso: ¿Por qué había ADN del padre, Alfonso Basterra, en las bragas que vestía la pequeña el día en que fue asesinada?

En el auto con el que el magistrado levantó la imputación al hombre al que pertenece el semen de la camiseta de Asunta, concluyendo que llegó a la ropa tras una contaminación en el laboratorio, Vázquez Taín ya marcó la dirección por la que discurrirán ahora sus pesquisas. Y es que si hubiese impugnado el informe de la Guardia Civil para explicar ese error, podría haber restado validez a una prueba, la de estos restos genéticos de Basterra, que podría dar un nuevo vuelco a la investigación.

En el caso del ADN del padre, Taín tiene claro que no ha habido una contaminación en el laboratorio, y así lo hace constar en su auto, en el que explica: «Por poner un ejemplo en el que no se puede explicar la contaminación, analicemos el ejemplo de la braga de la niña. Al detectar una fluorescencia en una de las manchas de la braga solo aparece ADN de Alfonso Basterra, luego tenemos que dicho material biológico ya estaba allí, como única explicación a la fluorescencia, antes de comenzar la manipulación de la braga de la niña. Dicho ADN de Alfonso no puede ser resultado de contaminación ni por las herramientas ni por el personal dado que en el resto de la ropa de la niña no aparece».

El mensaje del juez está claro. El laboratorio falló en el caso del semen en la camiseta, pero fue un hecho aislado y puntual y no hay ninguna duda de la validez de la muestra del ADN de Basterra en la braga de Asunta. Por ello, para contrarrestar la más que previsible petición de nulidad de la defensa de Basterra de esta prueba, Vázquez Taín alaba en su auto al departamento de Criminalística de la Guardia Civil en Madrid, al que califica de «ejemplar», destaca que cuenta con un «merecido» «reconocimiento a la excelencia» y cuyo método de trabajo dice que es «cuidadoso y sistemático», por lo que advierte que «cuestionar sus métodos es erróneo» pese a que -añade- «aún el método perfecto no es infalible y admite errores».

Los investigadores han apartado hasta ahora de los focos del caso el asunto del ADN de Basterra en la ropa interior de su hija, pero ahora quieren llegar hasta el final en algo que el propio fiscal, Jorge Fernández de Aránguiz, ya dijo que era importante aclarar.

¿Qué tipo de resto biológico había en la braga? ¿Corresponde la mancha al día del crimen? Los investigadores están convencidos de que se trata de un fluido que impregnó el tejido antes del 21 de septiembre del 2013, cuando Asunta murió. La cuestión es si el ADN estaba en la prenda cuando la niña se la puso, ¿por qué no desapareció cuando fue lavada? La respuesta es que los lavados convencionales, en programas normales, cortos o económicos, con frecuencia no eliminan del todo los restos biológicos humanos de la ropa.

El asunto no es baladí, porque no había ADN de Basterra -en prisión junto a su exmujer, Rosario Porto, por el asesinato de su hija Asunta- en ninguna otra prenda de la niña salvo en una tan íntima, de ahí que los investigadores se centren ahora en esclarecer este extremo.

Taín es rotundo al decir que en el caso de la ropa interior no hubo contaminación

Los investigadores creen que el resto es de un fluido que llegó a la prenda antes del crimen

La imagen, recogida por una cámara de seguridad, de Asunta saliendo por su propio pie del piso de Alfonso Basterra tras comer con sus padres el 21 de septiembre del 2013 ha hecho que la defensa del padre de la niña alegue que es imposible que ingiriese en ese momento la gran dosis de lorazepam -marca Orfidal- que la autopsia demostró que la pequeña había tomado.

La letrada de Basterra sostiene que Asunta tendría que estar muy afectada por el fármaco, que tiene efectos hipnóticos y sedantes, pero el juez destaca que el informe toxicológico aclara que el lorazepam no tiene efectos inmediatos. Actúa a partir de los 45 minutos y ese plazo supera la hora cuando, como es el caso, se han ingerido alimentos. La absorción máxima llega a las dos horas.

La niña tomó el Orfidal entre las 15 y las 17 horas y se debió de ocultar en mucha agua, porque la pequeña tenía una gran cantidad de orina en su vejiga. El juez cree que, diluida en agua y en muchas tomas fue como ocultaron a Asunta la gran cantidad del fármaco que le dieron, que de otro modo le habría sido perceptible al gusto.

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