El GPS lleva a Lión, en Portomarín, a un camión polaco que iba a León

El vehículo se atascó en una pendiente y tuvo que auxiliarlo una grúa


Sarria / La Voz

Iban dos camioneros polacos hacia León y acabaron atascados en una pista de la localidad lucense de Portomarín. Como comienzo de un chiste de Chiquito de la Calzada tiene mucha gracia, pero los dos conductores que sufrieron el percance no se la encontraban por ninguna parte.

La alarma saltaba alrededor de las diez de la mañana cuando los servicios de emergencias y el Concello de Portomarín recibían la alerta de que un camión había quedado atascado en la vía rural que lleva a Recelle desde la LU-612 a la altura del núcleo de San Croio, parroquia de San Fiz. La noticia era del todo veraz, en una pendiente muy pronunciada estaba atascado una cabeza tractora con dos cisternas de Palatinol (un plastificante) conducido por dos ciudadanos polacos que no lo podían mover ni hacia delante ni hacia atrás.

El problema en sí ya era considerable, pero todavía se agravó más al no tener ni idea los transportistas de castellano y apenas chapurrear algunas palabras en inglés. «Apuntó el número 40 en el barro para explicarme las toneladas de carga que llevaban y no logré entenderle nada más», manifestó Dionisio López, un vecino de Recelle a cuyo domicilio llegaron los accidentados para solicitar ayuda.

Al lugar del suceso se desplazó de inmediato el alcalde de Portomarín, Juan Serrano, la Guardia Civil, y un nutrido grupo de vecinos, que lo único que sacaron en claro para entender el tremendo despiste de los camioneros es que se habían equivocado al meter los datos en el GPS. «Introdujeron el código postal de Lión [núcleo de Portomarín] en lugar de León, adonde querían llegar», aseguraron los vecinos, ya que los transportistas no querían saber nada de preguntas, periodistas y mucho menos de cámaras.

La situación tenía una solución complicada, ya que aunque lograran continuar viaje hacia arriba el camión era demasiado ancho para pasar entre las casas de Recelle y llegar a una carretera en condiciones. «No pasan los tractores grandes con las alpacas de hierba y el camión menos», explicaron los vecinos. Hacia abajo no podían seguir al quedar la parte trasera del vehículo pesado apoyada en un muro cuando intentaron sacarlo por sus propios medios colocando ramas de pino bajo las ruedas para evitar que estas patinaran.

La solución llegó a última hora de la tarde gracias a que paró de llover y la carretera se secó, lo que permitió que el camión avanzara unos metros hasta una pista en la que consiguió dar la vuelta con la ayuda de una grúa. A continuación volvió por el lugar por el que había venido, aunque en los últimos trescientos metros tuvo que ser remolcado al ser un relieve muy pendiente. Una vez que llegó a la LU-612 ya siguió camino hacia León.

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