La Xunta deja en manos de Aena el timón de la coordinación aérea

Asume un rol secundario en el comité y deja a Fomento el desgaste político


santiago / la voz

El Gobierno de Feijoo salió escaldado de la experiencia anterior y no quiere cometer dos veces el mismo error en uno de los ámbitos de mayor desgaste político, el aeroportuario. Después de asumir la presidencia del fallido comité de rutas creado en la etapa de José Blanco en Fomento, el Ejecutivo pretende que cada Administración asuma sus competencias en el nuevo órgano de coordinación y que, por tanto, sea Aena quien asuma los mandos para intentar que las terminales gallegas remonten el vuelo. La Xunta busca así ceñirse al papel de que le corresponde, en cuanto a la conectividad entre aeródromos y la promoción turística, y situarse fuera de la diana del debate localista que libran las tres ciudades.

Aunque en la práctica Aena ya está pilotando el nuevo proceso, porque se ocupa de convocar a los distintos actores con asiento en el comité, el Gobierno autónomo sigue llevándose palos por una responsabilidad que ya no es suya. Es el principal cambio respecto al comité anterior. Al aceptar su presidencia, la Xunta de Feijoo se convirtió en destinataria de los ataques de los tres alcaldes, por entonces todos socialistas. El escenario empeoró todavía más cuando, ante la evidencia del fracaso del comité técnico. El acta de defunción se levantó en noviembre del 2010 entre acusaciones de los regidores de A Coruña (entonces, Javier Losada) y Vigo (Abel Caballero) de que el Ejecutivo favorecía con sus subvenciones a Santiago.

Enterrado el comité, la Xunta cargó con las negociación de los vuelos, lo que dio lugar a la embestida de alguna aerolínea. Al final, las ciudades optaron por subvencionar rutas por su cuenta entre reprobaciones del Gobierno autónomo. El conselleiro de Infraestruturas, Agustín Hernández, llegó a acusar a los alcaldes de malgastar fondos públicos por intereses partidistas.

Cambio de estrategia

Pero la Xunta decidió cambiar su estrategia y pasar a un segundo plano en el frente aeroportuario. Primero mudó las ayudas directas para captar vuelos por la promoción turística de los aeropuertos en sus principales destinos. El repliegue hacia sus competencias prosiguió a principios del otoño pasado, cuando anunció que no ampliaría el contrato que mantenía con Ryanair en Lavacolla. La Xunta cerraba el grifo y ahora son las ciudades las que deciden si subvencionan a las aerolíneas con cargo a sus presupuestos.

Al subrayar ese papel secundario en el reparto del nuevo comité técnico de coordinación, el Ejecutivo autónomo da otro paso para intentar escapar del desgaste político de un debate que seguirá ganando intensidad a medida que se aproximen las elecciones municipales del 2015.

Su contribución se limita hasta ahora al informe contratado a una consultora que ha encendido otra luz roja para el futuro de los aeropuertos en la competencia que supondrá la llegada del AVE en el 2018, con pérdidas de viajeros que rebasarán el 40 % en Alvedro y Peinador. Sin necesidad de esperar a la alta velocidad, que conectará las ciudades gallegas con el centro de Madrid en tiempos máximos de 3 horas, esa alarma ha sido ratificada esta semana por un vuelco histórico en los modos de transporte. Por vez primera en España, el ferrocarril captó en enero más clientes que el avión.

Más allá de ese informe, que abunda en la apuesta de Aena por especializar Lavacolla para los vuelos internacionales, la Xunta se propone profundizar en la promoción turística y ejercer sus competencias de transporte, con la creación de conexiones competitivas por autobús entre las tres terminales.

Santiago pide 22 nuevas rutas al extranjero, Vigo cinco, y A Coruña, solo Fráncfort

El comité técnico de coordinación lo tiene todo por hacer. El nuevo borrador que la secretaria de general de Transporte, Carmen Librero, presentó la semana pasada en la reunión en la que de constitución formal del órgano se limita a volcar las propuestas de las ciudades. Así, recoge hasta 22 nuevas rutas internacionales para Santiago, entre ellas, cuatro destinos en Alemania, tres en Francia y cinco en América (Nueva York, Buenos Aires, México DF y Montevideo). Se sumarían a las 11 actuales, que en su mayo parte serían reforzadas. Lavacolla mantendría sus 14 enlaces nacionales, con más vuelos a Madrid, Barcelona y Palma.

Vigo propone cinco nuevos destinos internacionales: Basilea, Múnich, Bruselas, Nantes y Londres. Conservaría las 14 frecuencias semanales a París. Su oferta se completaría con 14 rutas nacionales, con las novedades de Alicante, Granada, Gran Canaria, Ibiza, Jerez, Málaga, Palma, Sevilla y Valencia.

Otro borrador, más duplicidad

Menos ambiciosa es la propuesta internacional de A Coruña, que se limita a un enlace con Fráncfort con 3 frecuencias semanales. Según el documento de Aena, Alvedro mantendría las rutas de Londres y Lisboa. Contaría con 10 destinos domésticos, con Alicante, Málaga, Palma y Zaragoza como novedades. Pero solo es un borrador, todavía con muchas líneas solapadas entre terminales y en el que Aena desliza posibles ofertas en los aparcamientos.

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