El PP aplaza su elección de candidato en Vigo hasta después de las europeas

Continúa negociando las cuentas con Caballero a pesar del desconcierto entre la militancia y parte de la ciudadanía


vigo / la voz

El líder del PP vigués, José Manuel Figueroa, ha embarcado a su partido en una apuesta arriesgada como es un pacto presupuestario con su mayor enemigo político. De la noche a la mañana, dos partidos enfrentados a muerte negocian las cuentas municipales. Dicho de otra forma, un PP mayoritario se apresta a apalancar a un gobierno socialista minoritario.

No es algo habitual y los populares lo saben. Tanto, que las costuras del partido han sido reforzadas para evitar que se rompieran. Hay militantes que dudan, otros que se oponen y concejales que dijeron en la reunión de grupo que no lo veían.

Pese a ello, Figueroa acalló las voces con un argumento pesado: si pactamos será en beneficio de la ciudad, desbloqueando proyectos vitales paralizados por Caballero. Ante semejante finta, el propio Feijoo ha decidido tolerar el envite, pero dejando claro que es una iniciativa de Vigo y responsabilidad exclusiva del grupo municipal.

Curiosamente, el PP vigués se embarca en esta aventura sin despejar antes su principal incógnita. Si Figueroa fuera a ser su candidato a la alcaldía, la opción de un pacto casi contra natura sería más digerible para la militancia. Lleva años el PP apostando por la responsabilidad, por lo que el acuerdo presupuestario en ciernes sería exhibido como un paso más en esta línea de colaboración.

Javier Guerra

Sin embargo, entra dentro de lo posible, y mucho, que sea otro/a el candidato, y más desde que el propio Figueroa apuesta en privado por su amigo el exconselleiro Javier Guerra. Y en el escenario hay otros actores dispuestos a jugar esta baza. Por tanto, cualquier que no sea Figueroa tendrá que apencar con el resultado político de este sorprendente pacto.

En estos días de alboroto político en la ciudad más poblada de Galicia, el PP reitera sus argumentos propacto a todo el que quiere escucharlos. Mucho menos explícito es Caballero, sabedor de que la militancia socialista no va a cuestionarlo haga lo que haga. Naturalmente, el alcalde vigués escoge una vía impensable hasta ahora y solo porque le interesa. No es posible que el acuerdo pueda favorecer a las dos partes. PP y PSOE tienen la mirada puesta en mayo del 2015, fecha en la que los vigueses elegirán al nuevo alcalde. Con su último movimiento, los populares tienen de nuevo las de perder.

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