El cargo de seguridad dice no recordar haber recibido la alerta ni hablar por teléfono sobre ella con quien la dio

Iglesias Mazaira asegura que comentaron por teléfono el brusco cambio de velocidad

El cargo de seguridad de Renfe, Ángel Lluch, y Rodríguez Vilariño, superior inmediato del maquinista jefe.
El cargo de seguridad de Renfe, Ángel Lluch, y Rodríguez Vilariño, superior inmediato del maquinista jefe.

-¿Niega categóricamente haber recibido el correo con la alerta que le envió Iglesias Mazaira el 26 de enero del 2012?

-Lo que digo es que no me consta, no lo recuerdo.

Ángel Lluch, mando de la gerencia de la Seguridad en la Circulación a nivel nacional y que por tanto estaba en contacto con los directivos que gestionan avisos de riesgo, respondía así a las preguntas de Manuel Prieto, abogado del único imputado por el momento, el maquinista Francisco José Garzón Amo. Lluch, según abogados presentes en su declaración, estuvo nervioso. «A veces incluso daba la impresión de que iba a llorar», dice un letrado. El caso es que los tres testigos que ayer declararon en el Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago están obligados a decir la verdad y asegurar que no se recuerda algo se queda en un limbo muy recurrido.

Lluch tampoco recuerda los términos de la conversación telefónica que tuvo con Iglesias Mazaira el día que este le envió el correo con el aviso, un mes después de que se lo remitiera a su superior inmediato, Rodríguez Vilariño. Pero el hombre que redactó el informe sí la recuerda. Declaró que hablaron del informe a elaborar para una de las reuniones, de la transición entre el ERTMS y el ASFA, pero también del cambio brusco de velocidad en Angrois. «No recuerdo esa conversación, pero si hubiera existido le habría dicho que la señalización en esa zona se adaptaba a la norma», alegó Lluch. Efectivamente, eso fue lo que Iglesias Mazaira recuerda que le dijo y así lo expresó ante el juez.

De esa conversación no solo dio referencias al juez el autor del aviso de peligro. También José Luis Rodríguez Vilariño, el superior inmediato de Mazaira y que fue en realidad quien le pidió que hiciera observaciones sobre la línea de cara a la reunión que iba a tener lugar el 28 de diciembre del 2012.

Vilariño fue quien más insistió en que los problemas que planteaba su subordinado tuvieron que llegar al ADIF. De hecho interpretó que uno de los puntos del acta de la reunión del 28 de diciembre suponía que se había transmitido al administrador ferroviario los dos puntos del informe de Mazaira: la transición entre los sistemas de seguridad, pero también las carencias de señalización en la curva.

A Iglesias Mazairas le hicieron bastantes preguntas técnicas. Y confesó que no entendía por qué la curva no estaba protegida con ERTMS. «Lo ideal sería que lo estuviera», dijo.

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