Un informe alertó ya en el 2002 del riesgo de curvas como la de Angrois

El documento reclamaba balizas para reconducir eventuales despistes de los maquinistas a la entrada de Puertollano, con una reducción de 200 a 80 por hora como la de Santiago


redacción / la voz

Las transiciones bruscas de velocidad como la de Angrois ya eran motivo de informes de seguridad en el seno de Renfe en el 2002, cuando todavía no existía el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF). Pero las medidas que recomendó un alto cargo de Renfe en una propuesta remitida a los responsables de seguridad de la empresa no se aplicaron hasta 12 años después, como consecuencia del accidente de Santiago en el que murieron 79 personas.

El documento oficial, que acaba de ser presentado en el juzgado, recomendaba utilizar balizas de control de velocidad en la entrada de la estación de Puertollano (Ciudad Real), en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, donde a ambos lados de la terminal los trenes deben reducir de 200 a 80 por hora «por el radio de curva» para acercarse a la playa de vías. La misma reducción brusca, por tanto, que debe acometerse en el barrio de Angrois, poco antes de la bifurcación de A Grandeira. De hecho, fueron muchos los técnicos que recordaron después del siniestro las similitudes entre la curva de Puertollano y la de Angrois.

El Informe de seguridad en la línea Ave, de 15 páginas y dos anexos, fue remitido el 9 de mayo del 2002 por Alfredo Durán Alonso, entonces director de Operaciones de la Dirección de Alta Velocidad a Ángel Pastor, director de Producción de la Unidad de Negocio de Circulación de Renfe. Según el escrito elaborado por el abogado del maquinista del Alvia que acompaña al informe, esta unidad fue integrada en el ADIF cuando se creó esta sociedad pública el 1 de enero del 2005, pues la nueva empresa pasaba a gestionar todo lo relativo a las seguridad en la infraestructura.

El documento estaba orientado a «mejorar la seguridad», especialmente en la circulación de trenes que no estaban sometidos al sistema LZB, un modelo de supervisión de la circulación que se utiliza en esta línea -aún no existía el ERTMS cuando se inauguró en 1992- y que también permite el frenado automático. Es decir, la propuesta también podría ser aplicable al accidente en Angrois, pues en esa zona no hay ningún sistema que frene el tren en caso de exceso de velocidad.

El informe incidía en que las señales de anuncio de las limitaciones de velocidad en Puertollano -la señalización es mucho más clara que la que había en Angrois el día del descarrilamiento, como puede observarse en el gráfico de al lado- «no están dotadas de balizas ASFA asociadas» capaces de controlar la velocidad, como las que la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) recomendó instalar después del siniestro del pasado 24 de julio en todas las zonas con transiciones «significativas» de velocidad.

«Grave riesgo»

Cuando la línea de alta velocidad Santiago-Ourense aún no había sido licitada, el informe del alto cargo de Renfe hace una recreación adivinatoria de lo que desgraciadamente ocurriría en el accidente de Santiago. «En estas condiciones, la seguridad descansa exclusivamente en la observación directa de la señal de anuncio de velocidad limitada [que en Angrois ni siquiera existía] por el maquinista jefe del tren [...] no existiendo ningún otro elemento de seguridad». En caso de fallo humano, alerta el documento, «se produciría una situación de grave riesgo con posibilidad de que el tren entrara a la velocidad de 200 km/h en la curva con limitación a 80 km/h».

La baliza que propone el informe avisaría al maquinista de la señal de anuncio de limitación de velocidad, «evitando un posible fallo humano por falta de observación de esa señal». Se recuerda que el Manual de Circulación de 1997 solo prevé las balizas de control de velocidad para las limitaciones temporales de velocidad -algo que sigue vigente pero que se cambió sobre la marcha y de forma provisional tras el accidente de Santiago- y da a entender que es necesario modificar esta normativa para dotar a estas zonas de balizas de frenado.

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