«Decepción total» en los gallegos

Sindicalistas y políticos que hicieron campaña en contra lamentan el resultado


Carballo / La Voz

Fue por la mínima, pero suficiente en un país que respeta escrupulosamente la democracia directa. Los 1.463.954 suizos que apoyaron la iniciativa de la UDC fueron más que los 1.444.428 en contra (además de la victoria en la mayoría de los cantones). Y de ahí, al desánimo en amplias capas de la población, especialmente la emigrante -Suiza sería el noveno concello gallego, con los 37.995 emigrantes que proceden de esta comunidad- «Decepción total», resumía Xosé Abelenda, de Santa Comba, desde Biel, del sindicato UNIA, el principal del país, que hizo campaña en contra. Ve riesgos serios en las futuras agrupaciones familiares, en las prestaciones sociales (paro, seguridad social) a los extranjeros, o a no adquirir estabilidad o derechos. Todo dependerá de cómo legisle el Consejo Federal para cumplir con lo que el pueblo le ordena.

Xesús Gómez, en Ginebra, xalleiro, del sindicato SIT, no está contento: «Saíu mal, estamos moi sorprendidos, xa sabiamos que a cousa estaba equilibrada, pero non pensabamos que ía gañar o si. Quedamos cunha sensación de brazos caídos». Los cambios podrían hacer volver a los años sesenta y setenta, los cupos y contingentes adaptados a las necesidades. Gómez espera que no: «Depende do que faga a UE, se non se enfada moito, ben, pero se non, pode ter consecuencias graves», señala. Y tranquiliza a los emigrantes establecidos: «Estas limitacións son para os futuros, non para os que xa están», explica.

La cormelana Loly Bolay, socialista, expresidenta del Parlamento de Ginebra, analizaba ayer los resultados, y considera que el Gobierno suizo es muy responsable de lo que ha pasado por prometer cosas que no ha cumplido. La periodista Belén Couceiro, de Swissinfo y desde Berna, un portal de referencia para entender qué pasa en ese país, cree que la clave ha estado en los indecisos, que han tirado hacia el sí. Recuerda que en el 92 ya pasó lo mismo (rechazo) con la integración en el espacio común europeo, y estima que la aplicación legal es, cuanto menos, muy compleja. Y lo mismo opina el abogado Daniel Ordás, desde Basilea: «Habrá que ver cómo se gestiona esto», con un plazo de tres años para cambiar las leyes. Gómez sí cree que la ejecución será rápida. Ordás añade que para este resultado se han «juntado demasiadas cosas», desde el dumpin por los salarios hasta que los alquileres han subido muchísimo por la presencia de alemanes y franceses, especialmente, con grandes sueldos.

Alfonso Gómez, de Corme, concejal de Los Verdes en Ginebra, cree que el impacto será «grave» sobre todo en los sectores punta, o los que necesitan mano de obra extranjera, como hospitales o residencias para ancianos: «Haberá máis traballo negro e, por tanto, máis precariedade entre os que chegan».

Pero no todos están en contra: basta ver los foros o los comentarios en Internet de los emigrantes sobre esta noticia, como en la web de La Voz: muchos sí apoyan el control migratorio.

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