La Xunta prepara una norma para multar a negligentes en temporales

Dos borrascas más azotarán Galicia antes de una posible leve mejoría este miércoles


Redacción / La Voz

Dirk, Nadja, Petra, Qumaira, Ruth... Borrasca a borrasca, de alerta en alerta, así a lo tonto, el mar se ha tragado en un mes a cinco gallegos, una mano de muertes que, adoptando ciertas precauciones en tierra, podrían haberse evitado. Abrumado por tanto luto innecesario y visto que las llamadas a la prudencia no terminan de funcionar, el Gobierno autónomo prepara una norma para multar a quienes se comporten de manera negligente en condiciones meteorológicas adversas. En el fondo, se trata de acabar con el tan en boga turismo de temporal, de disuadir a la población de incurrir en irresponsabilidades con desenlace fatal. Los espigones, vacíos; los pies, alejados del cantil; las rocas, para el verano.

Teóricamente, la Lei de Emerxencias de Galicia, de mayo del 2007, faculta a la Administración para castigar económicamente comportamientos temerarios como los que estos días se pueden apreciar en el litoral. No obstante, la vacuidad de las conductas tipificadas en ese documento, la indefinición del proceso sancionador y el engorro inherente a algunos trámites, que incluso exigen paso por Consello de la Xunta, provocan que en la práctica todos esos hechos queden impunes y, por tanto, nadie se reprima. De ahí que el equipo del vicepresidente, Alfonso Rueda, esté ya trabajando en un desarrollo reglamentario del texto marco. Pretende aprobarlo en cosa de meses, antes del verano.

Adoptando formas del ordenamiento jurídico valenciano y catalán, mucho más preciso que el gallego en este ámbito, se definirán a fondo infracciones en situaciones de alerta por temporal y se clasificarán, en principio, como graves y leves, con penas, respectivamente, de 1.001 a 15.000 euros y de 60 a 1.000. En las de cuantía mayor podrían entrar, por ejemplo, «realizar actos negligentes o contrarios a las recomendaciones e instrucciones de la consellería competente en materia de protección civil que provoquen la movilización de recursos de los servicios esenciales de intervención». Y en las de menor, la simple inobservancia de directrices, sin implicar la entrada en servicio de personal de rescate.

El nuevo reglamento, además, fijará un mecanismo de coordinación entre policías locales y cargos de la Consellería de Presidencia para la imposición de las multas. «El objetivo final es agilizar y clarificar las cosas, para prevenir tragedias de este tipo», explican fuentes del departamento de Rueda.

Mientras en San Caetano le dan una vuelta a las cosas legales, fuera, las del tiempo no conceden tregua. A Ruth, que aún hoy se dejará notar en el mar con alerta roja por mar de fondo, le seguirá Stephanie, que complicará la madrugada del domingo al lunes, y el martes está previsto que llegue otra ciclogénesis, que salvo giros imprevistos, se llamará Tini. Esta es la previsión a corto plazo. A partir del miércoles, podría, aunque es de momento solo una posibilidad, moverse el anticiclón y no bajar tanto aire frío a latitudes bajas. De esta forma, y en caso de cumplirse esta predicción, seguiría el tiempo invernal, pero el tren de borrascas explosivas daría un respiro.

Visita cancelada

Mientras tanto, informó el Gobierno, el mal tiempo ha obligado al subsecretario del Ministerio del Interior, Luis Aguilera, a suspender la visita a las zonas afectadas que tenía prevista.

Juan Taboada, de MeteoGalicia, deja claro que es difícil prever lo que pasará el miércoles, «cuando ahora mismo no sabemos ni cómo se comportará Stephanie». Es la borrasca que se acercará a Galicia durante la tarde-noche de mañana, domingo, y que todavía no se sabe bien cómo se comportará. De momento, ya están activadas las alertas amarillas por vientos de más de más de 80 kilómetros por hora, que podrían superar los 100 de forma aislada, y por acumulaciones de lluvia superiores a los 40 litros por metro cuadrado en 12 horas. Aunque, en función de cómo se comporte Stephanie en las próximas horas, se podría elevar el aviso de vientos a rojo, detalla Taboada.

Pero antes Galicia ha de sufrir el paso de Ruth, que se empezó a manifestar ayer por la tarde con vientos de más de 100 kilómetros por hora en Cedeira y en Lousame. Estaba previsto que alcanzase su mayor intensidad durante la pasada madrugada. Desde las nueve de la mañana de hoy, está activada la alerta roja en el litoral de A Coruña, donde se prevén olas de más de 11 metros; en A Mariña, de 8 a 9 metros; y en Pontevedra, de 8 a 10 metros de altura. La pleamar está prevista para las once de la mañana, aunque en este caso no habrá mareas vivas.

El caudal de los ríos gallegos era al terminar enero un 60 % más alto de lo habitual para estas época del año, según informó la Xunta.

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