Casi 325.000 jóvenes, el 60 % del total, viven todavía con sus padres

El riesgo de pobreza se cierne ya sobre dieciséis de cada cien hogares


vigo / la voz

La crisis y la falta de oportunidades laborales está elevando el tiempo de estancia de los jóvenes gallegos en sus hogares paternos hasta niveles desconocidos. El 60 % de los jóvenes gallegos de entre 18 y 34 años o no se ha emancipado todavía o han vuelto a vivir en casa de sus padres. La cifra fue aportada ayer por el Instituto Galego de Estatística (IGE) en su encuesta sobre las condiciones de vida de las familias de la comunidad, en la que se revela que, aunque desde el inicio de la crisis ha habido un número de jóvenes residiendo con sus padres en términos absolutos mayor que en la actualidad, el porcentaje sobre el total es ahora mayor. Del 55 % de los que no tenían hogar independiente en el 2007 se ha pasado al 60 en el 2012, hasta tres puntos más que en el año anterior.

Son en total 324.842 los jóvenes que viven en el hogar de sus padres, cifra que podría haber sido mayor sin la creciente emigración entre dicho grupo de edad. Especialmente significativo es el repunte que experimenta el retraso en la emancipación de los que tienen entre 25 y 29 años, de los que un 62,15 % viven todavía bajo techo de sus progenitores.

Sin ingresos

Casi la mitad de los jóvenes sin emancipar, 149.340, no tienen ningún tipo de ingresos, y otros 117.254 ganan dinero al margen de cuestiones laborales.

Los ingresos de todos los gallegos han disminuido en el último año estudiado por el IGE, aunque muy ligeramente, al bajar dos euros de media en una percepción tipo que se establece en 1.906 euros al mes, aunque por provincias se encuentra su valor mínimo en Ourense, con 1.727 euros, y en Lugo el máximo, con 1.995. Por ciudades, es Santiago donde se encuentra el sueldo tipo más alto (2.369 euros), mientras que el más bajo afecta a Ferrol, con 453 euros menos al mes que los habitantes de la capital de la comunidad.

El trabajo por cuenta ajena aporta ingresos a la mitad de los hogares gallegos, mientras que los autónomos llevan con sus negocios ganancias a una de cada diez familias residentes en Galicia.

Muy significativo para el futuro de la comunidad y la generación de riqueza resulta el hecho de que uno de cada tres hogares esté mantenido por la recepción de prestaciones sociales, de jubilación en su mayoría. Del 36 % de las familias que reciben pensiones en Galicia -2,5 puntos más que en el año anterior- se pasa a un 41,2 en el caso de la provincia de Ourense, mientras que baja a un 34,2 % en la de A Coruña, la demarcación menos dependiente de las prestaciones sociales de las cuatro.

Más pobreza

El umbral de la pobreza agobia ya al 16,5 % de los hogares gallegos, un 0,7 % más que en el año anterior. Dicho umbral se sitúa en el caso de los núcleos de un solo componente en 588 euros al mes, es de 883 si son dos los integrantes de la unidad familiar, y de 1.236 euros si la pareja cuenta con dos menores de 14 años a su cargo.

La mayor tasa de pobreza se encuentra en Galicia en la provincia de Pontevedra, donde casi veinte de cada cien hogares no llega a ingresar el mínimo considerado imprescindible en función del número de sus integrantes. Lugo es donde menos estrecheces en general se observan, al estar por debajo del umbral de la pobreza el 13 % de sus familias. En todo caso, es Ourense donde más aumentó dicha tasa de riesgo, al hacerlo en 2,7 puntos en el último año.

Por ciudades, es de nuevo Ferrol donde se detectan mayores problemas económicos, seguida de Ourense, Santiago y Vigo. Lugo y A Coruña se sitúan en la parte menos dura de dicha circunstancia.

Carencias severas

Por carencias materiales severas se considera a aquellos hogares que suman cuatro de los siguientes conceptos: no poder salir de vacaciones al menos una semana al año; no poder comer carne o pescado cada dos días; no poder tener una temperatura adecuada en casa; no poder afrontar gastos imprevistos; acumular deudas en los gastos ordinarios, o no poder permitirse tener coche, o teléfono, televisor o lavadora.

En ese escenario se encuentran ya siete de cada cien familias residentes en Galicia. Pontevedra es el escenario donde más se repiten dichas situaciones, algo más escasas en la provincia de Lugo.

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Casi 325.000 jóvenes, el 60 % del total, viven todavía con sus padres