Dos profesoras de música más declaran que vieron a Asunta sedada en clase

Como las anteriores, ayer ratificaron ante la Guardia Civil que los padres alegaron que tomaba una fuerte medicación. SIGUE AQUÍ TODA LA INFORMACIÓN DEL CASO


Santiago / La Voz

Dos profesoras de música más declararon ayer ante la Guardia Civil en Santiago que en el pasado mes de julio vieron sedada en clase a Asunta Basterra Porto, la niña de 12 años presuntamente asesinada por sus padres el 21 de septiembre y que fue hallada la madrugada del siguiente día en una pista forestal de Teo (A Coruña).

Su testimonio fue solicitado a instancias del fiscal del caso, Jorge Fernández de Aránguiz, y de la acusación particular, que ejerce la asociación de protección de la mujer y la infancia Clara Campoamor. Los investigadores conocían el episodio que ayer relataron las dos profesoras, pero hasta ahora no habían declarado. El incidente fue el primero de los tres de los que tiene constancia la Guardia Civil y sucedió el 9 de julio durante un curso de música que se celebró entre el 8 y el 14 de julio organizado por la Asociación de Peregrinos Musicales. Las maestras revelaron que Asunta llegó aquel día «adormecida» y «como drogada» y que por ello avisaron a sus padres y se la llevaron a casa.

La niña ya no volvió a clase por la tarde, pero sí retomó la actividad al día siguiente y completó con aparente normalidad el curso de música, en cuya organización había mantenido un papel muy activo la madre de Asunta, Rosario Porto, imputada por el asesinato junto a su exmarido, Alfonso Basterra. Ambos están en prisión preventiva y sin fianza desde hace ya tres meses.

Los investigadores tenían hasta ahora declaraciones de profesoras de música de la escuela privada a la que asistió en verano para asistir a otro curso, pero no del primer episodio en el que la niña apareció sedada en clase. De ahí que quisieran contar con estos nuevos testimonios de cara a completar el relato de los tres meses previos al asesinato de Asunta, en los que los análisis toxicológicos del cabello han revelado que a la pequeña le fueron suministradas altas dosis de lorazepam, un ansiolítico cuya marca más conocida es Orfidal, el mismo que tenía prescrito Rosario Porto para combatir su estrés y su ansiedad y también el mismo que la investigación de la Guardia Civil ha demostrado que Alfonso Basterra compró en grandes cantidades -hasta 125 comprimidos- en las semanas previas a la muerte de su hija.

Este segundo episodio de sedación por el que sí habían declarado profesoras de música aconteció el 22 de julio, pero hubo un tercero el 18 de septiembre, solo tres días antes del asesinato de Asunta, y que ya tuvo lugar en el instituto de Santiago en el que estudiaba la pequeña, el Rosalía de Castro.

La alergia que no padecía

Los hechos de los dos primeros episodios en los cursos de música de verano fueron idénticos y los padres de la niña los justificaron alegando que Asunta padecía una alergia y que estaba tomando una medicación muy fuerte. También dijeron lo mismo a los responsables del instituto y aquel día la niña tampoco fue a sus clases de ballet. Rosario Porto envió un mensaje telefónico a la profesora alegando que la pequeña estaba indispuesta por culpa de la medicación.

Sin embargo, la pediatra de Asunta, que declaró en los juzgados ante el juez instructor, José Antonio Vázquez Taín, echó por tierra esa explicación de los episodios de sedación de la niña al asegurar que no padecía ninguna alergia y que no le habían prescrito ninguna medicina para esa dolencia.

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