La burocracia universitaria impide a Iago retomar las prácticas

El accidente no le permitió matricularse del curso, por lo que no pudo retomar su vida


Redacción / La Voz

A Iago Sánchez Fafián el accidente lo dejó con graves heridas con tan solo 24 años. Pero lo que no podía imaginar es que después de afrontar una dura recuperación y las secuelas psicológicas del accidente tendría que enfrentarse a la burocracia universitaria. Iago recuerda cómo se arrastró hacia la luz poco después del descarrilamiento para alcanzar la puerta, cómo una vecina de Angrois -Ana María Taboada- lo localizó a través de Facebook porque quería saber qué había sido de él, si se había recuperado. Y poco a poco Iago va saliendo adelante, ya camina sin muletas y quiso retomar la vida que el accidente interrumpió bruscamente.

Cuando volvía a Galicia en el Alvia trabajaba con un contrato en prácticas no remunerado para el Ayuntamiento de Segovia. Era parte de la formación de un máster en gestión cultural que había hecho en la Universidad Juan Carlos I de Madrid. «Les llamé porque quería retomar mis prácticas, y me preguntaron si estaba matriculado para el curso 2013-14. Les dije que no y me contestaron que si no estaba matriculado no podía». Iago no se rindió. Quería terminar lo que el siniestro del Alvia había interrumpido y, quizás por un exceso de sentido común, pensó que si explicaba por escrito una circunstancia tan especial como la suya, alguien en la universidad interrumpiría el ciclo rutinario de la burocracia. Pero se equivocó. «Me llegó una circular en la que me denegaban las prácticas por no estar matriculado. Pero lo que más me disgustó es que la carta parecía un modelo tipo, como si fuera un texto que es exactamente igual para denegar algo a todo el mundo».

Después recurrió al defensor del estudiante. Allí le dieron ciertas esperanzas, pero finalmente recibió el tercer no en su intento por recuperar la normalidad en su vida. También le dijeron que, al no ser estudiante universitario, no pueden gestionarle las prácticas. «Yo solo pido lo que me corresponde y pensé que me lo iban a conceder al instante por una simple cuestión de humanidad. Pero no ha sido así», lamenta.

Iago Sánchez seguirá reclamando lo que cree que le pertenece. Ahora se puso en contacto con el Defensor del Pueblo y va a agotar todas las vías para que la burocracia universitaria se ablande y tenga en cuenta sus especiales circunstancias personales. Como le sucede a muchas víctimas, después de la recuperación de las heridas del accidente comienza un período aún más duro: poder recuperar la normalidad que se quebró aquel 24 de julio.

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