Dopando vacas a 15 euros

La BST hacía que las reses diesen entre 2 y 5 litros de leche más al día


lugo / la voz

La hormona de la leche con la que se dopaba a las vacas para que produjeran más tenía un precio asequible. Entre 10 y 15 euros. La operación Brucela, llevada a cabo por un equipo del Seprona de la Guardia Civil de Lugo, ha puesto al descubierto que ganaderos de todo el territorio nacional la utilizaban, a pesar de que su uso no está consentido en la Unión Europea. Por el momento el número de imputados se acerca al centenar.

A continuación se dan las claves para conocer aspectos claves de la operación y también sobre los riesgos que supone para la salud humana la utilización de la denominada BST.

¿Qué es la hormona de la leche?

Según las explicaciones de varios veterinarios, la BST es una hormona que aumenta la producción de leche y ayuda en el crecimiento y desarrollo del animal. Se produce en la glándula pituitaria porque cada mamífero tiene una hormona similar a la BST. Antaño, la única manera de obtenerla era de bovinos sacrificados pero, con los avances tecnológicos, los científicos la han replicado. La comercializa en varios países la multinacional Monsanto.

¿Cuántos litros produce una vaca dopada?

Este dato varía, según las opiniones de los expertos. Dependiendo del animal, el aumento oscila entre los dos y los cinco litros diarios. En algunas explotaciones en las que fue detectado su uso había reses que producían más de 45 litros diarios. Según algunas investigaciones había ganaderos que inyectaban a sus reses hasta dos veces al día.

¿Cuál era el precio?

El precio de cada caja oscilaba entre los 10 y 15 euros, según relataron algunos de los ganaderos que la utilizaban. Cuando el padre y su hijo no la repartían personalmente, porque se encontraban en Cataluña, lo que hacían era enviarla por una empresa de mensajería. Para no levantar ningún tipo de sospechas y poder justificar la transacción como una operación totalmente normal, lo que hacían era preparar albaranes y facturas con nombres de otros productos legales que ellos también vendían en su empresa. Así, por ejemplo, había veces en las que la somatotropina bovina BST, llegó a Galicia facturada como si fueran rollos de papel o incluso como un producto de crecimiento para el ganado. Al parecer se detectaron envíos en los que los distribuidores justificaban que lo que enviaban eran semillas para praderías. A veces no coincidía el tamaño del paquete que traía el mensajero con el producto que se justificaba, pero eso daba igual mientras nadie descubriera el comercio ilícito. Se calcula que solo en un año la red desmantelada pudo haber introducido en España unas 15.000 dosis.

¿Cómo llegaba a Galicia?

En torno a esta hormona se generó un entramado que descubrió la investigación del Seprona. Las cajas con los frascos las traía un mexicano que fue detenido en mayo en el aeropuerto de Barcelona. Allí tenía un amigo (que también fue detenido) que permitía que el equipaje del cabecilla no pasase control alguno. Cuando lo cazaron, introducía algo más de cuatro mil dosis, según algunas versiones.

¿Quién la vendía?

El mexicano, evidentemente, no actuaba solo. Tenía al menos tres colaboradores. Dos llevaban una comercial, que se anunciaba como laboratorio farmacéutico, en Mollerusa-Lleida. Eran un padre y un hijo que tenían muy buenas relaciones con ganaderos de la provincia de Lugo. De hecho, fueron detenidos cuando circulaban en un coche por la comarca de Terra Chá. En el vehículo llevaban multitud de dosis de esta polémica hormona para, supuestamente, repartirla por diversas explotaciones de la provincia. En Cantabria había otro distribuidor que la dejaba por la zona.

¿Cómo se descubrió?

En principio parece que los investigadores del Seprona no buscaban la somatotropina bovina cuando empezaron la investigación. De hecho, nada les habían encargado con respecto a la BST. Simplemente recibieron la advertencia de que posiblemente en algunas explotaciones ganaderas pudieran estar utilizando una vacuna para hacer enfermar a las vacas de brucelosis. Supuestamente quienes utilizaban esta técnica, lo que pretendían era cobrar la subvención oficial que se daba por el sacrificio de vacas afectadas por la enfermedad. Finalmente, se encontraron con que en algunos casos se estaba dopando a las reses para que produjeran más leche.

¿En qué zonas se estaba utilizando?

El uso de la hormona del crecimiento fue detectado en explotaciones de varios concellos de la provincia de Lugo, dos de A Coruña y también en las provincias de Pamplona, Huesca, Córdoba y Ávila, entre otras. En todas ellas hubo detenidos. El número de imputados ronda el centenar. De ellos unos sesenta corresponden a Galicia. El hecho de que la operación afecte a diversas provincias españolas provocó que el juzgado de Lugo que se ocupó de la instrucción decidiese darle traslado de la causa a la Audiencia Nacional para que decida sobre el reparto. Los imputados están acusados, entre otros, de los delitos contra la salud pública y de maltrato animal. Todos ellos se encuentran en libertad, alguno de ellos con obligación de comparecer en los juzgados.

¿Qué consecuencias tiene para la salud?

La leche producida por vacas hormonadas o los productos elaborados con la misma pueden ser perjudiciales para la salud humana. Así lo revelan algunos estudios efectuados en la Unión Europea que indican que aumenta el riesgo de cáncer de mama y provocan otro tipo de problemas. En Estados Unidos, en cambio, aseguran que no hay problema alguno para las personas. Diversas organizaciones españolas, al conocer la existencia de esa operación en Lugo alertaron de los perjuicios para la salud humana. A mayores, la multinacional Danone interpuso acciones judiciales contra los responsables de una granja navarra que le suministraba leche y que se vio involucrada en esta operación. Esta explotación había recibido diversos premios de calidad.

¿Qué dicen los ganaderos?

Dos sindicatos agrarios se pronunciaron sobre lo descubierto en Lugo. Indicaron que el peso de la ley ha de recaer con contundencia sobre los cabecillas de la operación porque consideran que estafaron a los ganaderos. Lo hicieron, dicen, aprovechándose de un momento en el que estaban asfixiados por la difícil situación que pasaban las explotaciones debido al bajo precio de la leche. «No estamos ante una práctica del sector sino ante unos personajes ajenos al mismo», dijo esta semana el secretario de Unións Agrarias, Roberto García. También recordó que la hormona no afectaba a la salud humana. Por su parte, Xoán Pérez, de Xóvenes Agricultores, dijo que el bajo precio de la leche llevó a algunos ganaderos «a intentar aumentar la producción y muchos tampoco sabían lo que suministraban a sus reses». Recordó que la hormona la generaba el propio organismo de las vacas.

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