Las hormonas clandestinas se ocultaban con facturas de correctores vitamínicos

Xosé Carreira LUGO / LA VOZ

GALICIA

El vendedor, que las enviaba por mensajería, las disimulaba como si fuesen un producto totalmente legal

06 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Quienes hacían circular las hormonas para dopar a las vacas, con la finalidad de que produjesen más leche, a la hora de la venta las camuflaban en albaranes y facturas con el nombre de otros productos, por ejemplo correctores vitamínicos. En algún caso el vendedor hizo constar que lo que enviaba en un pedido, con destino a una explotación ganadera de la Terra Chá, era un rollo de celulosa. En este caso ni se cortó, a pesar de que el producto que hacía constar en el documento que acreditaba su venta certificaba ni tan siquiera entraba, por su volumen, en el paquete que los ganaderos solían recibir a través de una empresa de mensajería.

El mexicano detenido, el pasado mes de mayo, en el aeropuerto de Barcelona con unas cuatro mil dosis de la hormona de la leche tenía dos buenos colaboradores. Un padre y su hijo, con una comercial en Lérida y un cántabro que adquiría, al parecer, miles de dosis cada cierto período de tiempo. Las de este último supuesto distribuidor se quedaban en explotaciones de Cantabria donde la supuesta trama tenía una buena clientela.

El caso del dopaje de las vacas no solo afecta a los municipios de Castro de Rei, Taboada, Outeiro de Rei, A Pastoriza, Chantada y Castroverde, entre otros. También se extiende a los coruñeses de Muxía y Coristanco. A nivel nacional hay imputados de Pamplona, Cantabria y Huesca, entre otros puntos.