El mito de salir de la prostitución: todas lo quieren, muy pocas lo consiguen

La satisfacción de una deuda que no para de crecer es el principal escollo, pero no el único


Las víctimas de la trata pocas veces consiguen salir de la prostitución. Según los escasos estudios que se manejan, la mayoría desearían salir y encontrar una forma de vida diferente, pero la realidad es que muy pocas lo consiguen. La satisfacción de una deuda que no para de crecer es el principal escollo, pero no el único: «Incluso las que deben menos están siempre sometidas a multas si llegan tarde, o no producen, o están enfermas», explica Carmen Lago, fundadora de uno de los colectivos de ayuda a las prostitutas que hay en Galicia.

Las secuelas que genera este tipo de vida son, explican los expertos, un lastre con el que estas mujeres deberán cargar para siempre y que muchas veces impide su reinserción social: «Muchas completan cursillos, tienen voluntad de aprender, de cambiar, pero les resulta imposible». La mayoría llegan a Galicia siendo prácticamente analfabetas. Sin papeles y sin recursos, su supervivencia fuera de los tentáculos de las mafias que las explotan es incierta y, de hecho, la policía y los colectivos de ayuda constatan que, tras la ejecución de operaciones que desmantelan estas redes, las mujeres liberadas regresan muchas veces al lado de sus explotadores: «El denominador común entre las víctimas es siempre el miedo y la desconfianza. No solo hacia sus explotadores, sino también hacia todo el entorno que las rodea», concluye Carmen Lago.

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El mito de salir de la prostitución: todas lo quieren, muy pocas lo consiguen