«Espero seguir siendo feliz después de la sentencia del "Prestige"»

José Luis López Sors, único alto cargo acusado: «Ahora es la Justicia la que tiene que hablar»


Redacción / La Voz

José Luis López Sors circula en un coche cargado de nietos por una calle de Madrid. Conduce una de sus nueras. El sonido del teléfono va y viene. Es casi tan huidizo como él, que despide una y otra vez al interlocutor como dando a entender que no tiene nada importante que decir. Está expectante ante la cita del 13 de noviembre, cuando se leerá la sentencia del Prestige. Otro 13 de noviembre más desde aquel que marcó su vida durante los últimos once años, cuando era director general de la Marina Mercante y tomó la decisión de alejar el petrolero. Nunca Máis pide para él 5 años de cárcel. Y no asistirá a la lectura porque no lo han citado.

-En realidad solo quiero saber qué espera de esa cita del 13 de noviembre.

-Yo solo espero seguir siendo feliz después de la sentencia.

-Pensé que me iba a decir que esperaba que se hiciera justicia. Lo que se suele decir en estos casos...

-No espero nada. Llevo once años conviviendo con todo esto, después de haber cumplido con mi obligación.

-Nunca se ha arrepentido de nada de lo que hizo en noviembre del 2002, ¿verdad?

-A estas alturas no puedo cambiar de opinión [ironiza]. Hice lo que tenía que hacer. Y hoy la costa gallega está preciosa, todavía hace poco tuve oportunidad de visitarla.

-¿Nada que se pudiera haber hecho mejor? ¿Nada en absoluto?

-No me puedo arrepentir de lo que hice, porque creo que fue lo correcto. Lo que me preocupa ahora es que si hay otro Prestige se actúe bien.

Las entrevistas con López Sors han sido contadas, escasas las concesiones a la prensa desde que fue imputado, en enero del 2003. Cierta responsabilidad de Estado descansa sobre sus hombros, pues una sentencia condenatoria obligaría a las arcas públicas a correr con unos daños que la Fiscalía valora en 4.328 millones. Y había que ser prudentes. Pero López Sors no es el mismo. Muchas cosas han cambiado en aquel alto cargo que posaba con gesto desafiante en la torre de control de A Coruña en una entrevista para La Voz, poco después de declarar como imputado. Aquel ingeniero naval decía entonces cosas como esta sobre su imputación: «Es como si se culpara del 11-S a los bomberos de Nueva York». Pasan los años -ya tiene 73- y la vehemencia es de esas cosas que se dejan atrás.

-¿Recuerda aquella frase?

-Sí [ríe]. Y eso que a mí no suelen ocurrírseme grandes ideas [ironiza de nuevo]

-Pues siguiendo el hilo de aquella respuesta, once años después, me gustaría saber si fue el bombero de las decisiones de otros.

-Hice lo que hice de acuerdo con las atribuciones del Estado. Y poco más debo decir. Ahora es la Justicia la que tiene que hablar.

Recientemente, López Sors remitió una carta de protesta a Fomento porque no le pagaron los gastos de buena parte de los ocho meses de juicio. En ella se quejaba amargamente de un cierto abandono. Y aseguraba que estaba acusado por actuar «en defensa de los intereses generales del Estado, siguiendo las instrucciones recibidas del Gobierno a través de los órganos directivos del Ministerio de Fomento».

-Esta frase no es lo mismo que dijo en el juicio. Parece que las decisiones las tomaban otros, no usted.

-Pues no es eso lo que quise decir en la carta. Lo que quería decir es que cumplí las órdenes del Gobierno de España en cuanto a proteger la costa española.

-¿Sigue defendiendo que nadie, ni el ministro Álvarez-Cascos, le dijo que alejara el barco?

-Cumplí órdenes en el sentido de utilizar todos los medios disponibles para proteger la costa. Pero fue una decisión mía. Cuando se nombra a un director general es para que tome decisiones.

-¿Y nunca se planteó que quizás hubiera sido mejor refugiar el buque?

-Lo habría intentado si hubiera visto que era posible. Pero había muchas dificultades. Ahora sería bueno que el próximo director de la Marina Mercante fuera libre para tomar las decisiones que crea oportunas.

-No sé si quiere decir que usted no fue libre. Explíquese, por favor.

-Me refiero a que el siguiente no piense en que yo estuve 11 años perseguido por tomar una decisión. Espero que sea libre.

-¿Y Mangouras? ¿Qué me dice del capitán? Llegaron a tener un buen trato tras tantos meses de juicio. ¿Se hicieron amigos?

-No tuve amistad. Otra cosa es que nos saludáramos correctamente.

-¿Quiere que lo condenen?

-Al señor Mangouras no le deseo nada malo.

López Sors quiere zanjar la conversación. Sus nietos se oyen de fondo. La suerte está echada.

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