Europol rastrea esclavas sexuales en 5 países con las pistas de Vigo

La comisaría aporta los contactos que halló al destapar la red de prostitución


Vigo / La Voz

Agentes de la Oficina Europea de Policía (Europol) rastrearán cinco países europeos para localizar y liberar a las esclavas sexuales que están en poder de la red internacional de proxenetas nigerianos y a las que asustan con vudú. Los investigadores europeos contra el crimen han recibido instrucciones para buscar y rescatar a esas mujeres prostituidas en Portugal, Francia, Luxemburgo, Austria e Italia, además de en España. La pista son las direcciones y teléfonos que la policía halló en las agendas, teléfonos móviles y papeles que tenía la red en Vigo. Otro de los objetivos es capturar a los miembros de la red que siguen operativos en Europa o en Nigeria, donde hay uno en busca y captura.

La petición a Europol ha sido cursada por la Comisaría de Vigo y la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de Madrid. En los registros de los pisos de la red en Vigo, Redondela y Vic, los policías hallaron abundante documentación en cajas que les permitió comprender la dimensión internacional de la red que habían desmontado. La cúpula se instalaba siempre en países del tratado de Schengen que permiten el libre tránsito de personas y mercancías sin controles aduaneros ni fronteras. De esta forma, podían rotar a las víctimas de la red de un país a otro sin cortapisas.

La Comisaría General de Fronteras ha hecho de enlace entre Vigo y Europol para intercambiar la información entre las distintas policías nacionales de la UE, bajo el control de una oficina central. Europol tiene su sede en La Haya (Holanda), que es la que presta el apoyo operativo a las investigaciones emprendidas por dos o más Estados. Esta policía europea trabaja desde los despachos como coordinadora y ni siquiera tiene uniforme ni armas.

Los expertos en fronteras hallaron pruebas de que varias mujeres fueron obligadas a trasladarse al extranjero para trabajar a las órdenes de sus proxenetas. Cuatro ya estarían localizadas, pero puede haber más. Una de las tácticas de la banda consistía en «deslocalizar» a estas mujeres, a las que vendían a otros socios de la red en el extranjero, quienes a su vez les imponían más deudas, además de los 50.000 euros por el viaje. Pero, a mayores, el cambio de ciudad y país tenía como fin evitar que las víctimas contactasen con los lugareños (el vudú prohíbe hablar con personas ajenas a la familia), aprendiesen el idioma y pidiesen auxilio. Como tenían retenido su pasaporte o documentos falsos, eran inmigrantes ilegales.

La reunión que iba a mantener la cúpula en Vigo era para decidir el futuro de la red y negociar ventas o intercambios de mujeres con otros socios y bandas repartidas por toda Europa.

Los contactos del jefe de Vigo son amigos y compatriotas, generalmente del mismo pueblo o ciudad de Nigeria, que mantuvieron sus lazos en Europa. Así, cuando un miembro de este clan emigraba a Francia o Italia, seguía en contacto por teléfono con sus colegas.

Europol ha desmantelado redes internacionales de drogas, inmigración clandestina, terrorismo y contrabando.

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