Educación modifica la orden que prohíbe poner deberes

El PP plantea que cada centro escolar imponga las tareas que considere adecuadas


Santiago

La Consellería de Educación actualizará la orden que prohíbe los deberes a los niños de Primaria y dará autonomía a los centros educativos para establecer tareas fuera del horario escolar, siguiendo la proposición no de ley que han impulsado los populares y en la que piden que lleven a cabo las modificaciones normativas «necesarias» para mejorar la regulación de las actividades y tareas que pueden proponer los centros educativos a los alumnos fuera del horario escolar, es decir, los deberes.

Fuentes del departamento que dirige Jesús Vázquez han confirmado a Europa Press que, una vez que la iniciativa se apruebe en el Parlamento autonómico, en el pleno de la próxima semana, la Xunta «escuchará» el acuerdo que se alcance y «seguirá los pasos» para adaptar la normativa.

Estas mismas fuentes han explicado que habrá que esperar al pleno de la próxima semana para conocer los detalles de cómo se realizará la modificación, puesto que está a expensas del acuerdo que se alcance, toda vez que los grupos de la oposición pueden presentar enmiendas a la iniciativa del PPdeG.

En todo caso, han asegurado que la Xunta seguirá las directrices que marque la Cámara gallega a la hora de modificar la normativa, que por el momento prohíbes antes de los siete años y hasta los 12 años pueden ser ocasionales.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ya había manifestado el pasado mes de mayo la posibilidad de modificar las prohibiciones de las tareas fuera de clase en el desarrollo autonómico en el desarrollo de la futura ley educativa, a raíz de la polémica abierta después de que en un colegio de Oleiros (A Coruña) un padre consiguiese que se aplicase la normativa que prohíbe las tareas fuera del horario lectivo.

Autonomía de cada centro

En la iniciativa registrada, el PPdeG propone que los colegios puedan poner deberes en el marco de su «autonomía» y con «encaje» a las medidas y programas que se desarrollan en los centros, pero combinando una serie de circunstancias. Así, los populares consideran que se debe tener en cuenta que las tareas «deben contribuir al adecuado desarrollo de las competencias básicas de acuerdo con los distintos procesos y ritmos de aprendizaje»; que «fomenten su responsabilidad en la formación y su autonomía, en línea con una cultura del esfuerzo y del trabajo»; pero que permitan «la adecuada conciliación de la vida personal y familiar, con respeto a los tiempos de ocio del alumnado».

Esta iniciativa será debatida en el próximo pleno del Parlamento a propuesta del grupo mayoritario, de manera que saldrá adelante esta petición a la Xunta para que ponga fin a la prohibición de los deberes, que se remonta a una orden de 1997.

En la exposición de motivos, los populares señalan que la promoción de la autonomía organizativa de los centros de enseñanza es una de las variables que «favorece la mejora de la calidad educativa», según se recoge en diversos informes y análisis de expertos en didáctica.

Ello, explica el PPdeG, se fundamenta en que cada comunidad educativa «conoce las particularidades de su propio entorno socioeducativo y los diferentes ritmos de aprendizaje del alumnado», por lo que está «más capacitado para establecer medidas orientadas a favorecer la mejora del aprendizaje y la calidad formativa».

«Tras una práctica de poner deberes que era muy intensa, se procedió a una regulación, a través de una orden en 1997, que parece oportuno actualizar para ayudar al proceso educativo y formativo de los alumnos», consideran los populares.

El PPdeG argumenta que «los cambios sociales de los últimos años aconsejan una nueva regulación que actualice el interés de aquellas familias por que sus hijos puedan, en determinados momentos y de forma flexible, complementar su formación con tareas fuera del horario lectivo».

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