Imágenes sexuales y chantaje


El joven de 17 años, detenido por almacenar y difundir pornografía infantil a través de Internet, se presentaba como quien no era. La Red permite, desde el anonimato inicial, o asumiendo una identidad falsa como en este caso, proponer la posibilidad de que lo íntimo pase a tener un valor de intercambio. La sexualidad se ha banalizado y la pornografía ha pasado a constituirse en el paradigma actual de la sexualidad. Esto ha alcanzado de lleno a los adolescentes y jóvenes que actualmente tienen un acceso ilimitado, y en las mismas condiciones que los adultos, a las nuevas tecnologías que facilitan la tendencia al intercambio de lo más íntimo. Vemos como lo íntimo ha dejado de ser, en muchos casos, equivalente a lo privado. Por eso la conocida como práctica del sexting (el intercambio de mensajes o imágenes de contenido sexual) ha ido en aumento especialmente entre los más jóvenes.

No podemos saber si todas las imágenes que tenía en su ordenador el joven detenido eran el resultado de sus actos de chantaje (ya que algunos vídeos tienen como protagonistas a niñas de menos de 10 años), pero lo más alarmante es comprobar cómo muchos adolescentes pueden acceder a proporcionar imágenes comprometedoras a alguien que incluso no conocen, con efectos de retorno devastadores.

Por Manuel Fernández Blanco Psicólogo clínico y psicoanalista

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