El excompañero de Sonia Iglesias pide su desimputación

Su abogado defensor considera que no hay pruebas contra su cliente


Pontevedra / La Voz

El abogado de Julio Araújo, compañero sentimental de Sonia Iglesias y único imputado por la desaparición de la pontevedresa, solicitó ayer formalmente el archivo de la imputación que pesa sobre su cliente. La petición, algo ya esperado desde que se levantó el secreto de sumario, alude a un sobreseimiento parcial de la causa, ya que el letrado insistió en que la investigación debe proseguir, aunque criticó que, a su juicio, fuese «unidireccional».

Entiende que las pesquisas policiales únicamente siguieron un camino y es el que apuntaba a Julio Araújo. Reconoció tener la sensación de que se descartaron testigos que aseguraron haber visto a Sonia Iglesias la mañana que desapareció. La policía, al parecer, verificó tales testimonios con las grabaciones de distintas cámaras de seguridad y no confirmó que tales encuentros se hubieran producido. Además, lamentó que en algún caso el interrogatorio de un potencial testigo en el extranjero se hubiese ventilado con el envío de un cuestionario por escrito, «como si fuera un ministro o un diputado».

En cualquier caso, el abogado pontevedrés sustenta su petición de sobreseimiento en que no existen pruebas de cargo para mantener la imputación. En este sentido, defiende que no se puede argumentar que su cliente hubiese participado en la desaparición de Sonia Iglesias en base a una supuesta crisis de pareja o en el período de unos 45 minutos en los que no se puede concretar su ubicación.

En este sentido, este siempre ha mantenido que se encontraba en el domicilio familiar, extremo que la Policía Nacional no habría podido verificar mediante algún dato periférico, como un vecino o un llamada telefónica.

Informe psicológico

En cuanto al informe psicológico elaborado por la Unidad Central de Inteligencia Criminal sobre la personalidad de su cliente, señaló que el propio documento alude a que sus conclusiones «son conjeturas».

El abogado, por otro lado, descartó que el análisis de las llamadas telefónicas puedan servir para esclarecer la desaparición de Sonia Iglesias. Así, aludió a que las triangulación del terminal sitúa, en un momento dado, a su cliente en las proximidades de la casa de los padres de la pontevedresa desaparecida -en el lugar de Santa Margarida- y cuatro minutos después en pleno centro de Pontevedra, en la calle Gutiérrez Mellado. «Es algo absolutamente imposible», remarcó.

En cuanto a una llamada que situó a Julio Araújo en Monte Castrove, apuntó la posibilidad de que se tratase de un error técnico del informe de la compañía telefónica. A este respecto, el encausado, incluso cuando se reconstruyó por parte de la policía lo ocurrido el 18 de agosto del 2010, rechazó de plano que hubiese estado en las inmediaciones de este monte el día en el que desapareció su pareja.

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