Santiago / La Voz

Asesinato al apreciar agravantes de alevosía y parentesco. Esa es la nueva imputación a la que se enfrentan los padres de Asunta, Rosario Porto y Alfonso Basterra, tras su comparecencia de ayer en Santiago, donde el juez del caso, José Antonio Vázquez Taín, a petición del fiscal, Jorge Fernández de Aránguiz, también les comunicó que se ampliará un mes más el secreto del sumario, pese a la oposición de los abogados defensores.

Al imputarles el agravante de alevosía, el fiscal considera que los padres actuaron sobre seguro a la hora de buscar la muerte de Asunta. Se basa, esencialmente, en los resultados de las pruebas toxicológicas. Las de la sangre y contenido gástrico indicaron que la dosis suministrada a la niña el día de su muerte, el sábado 21 de septiembre, del ansiolítico lorazepam, el mismo que consumía la madre, era suficiente como para causarle el fallecimiento. Las del pelo demuestran que la niña fue sedada en julio con dosis pequeñas, pero que hay picos más altos y crecientes en septiembre, días antes del crimen. Ese dato lleva a los investigadores a considerar que estaban ensayando qué dosis debían suministrarle para matarla, y coincide con las fechas de dos episodios (en julio y septiembre), en las que los profesores de música detectaron en la niña signos de estar sedada.

Cuerda, cámaras y semen

Otra prueba en la que fiscal y juez basan su acusación por asesinato es que los tres trozos de cuerda anaranjada hallados en la pista forestal de Cacheiras (Teo) en la que el 22 de septiembre apareció el cadáver de Asunta coinciden, según el análisis de fibras, con la bobina de este mismo cordel hallada en la casa que Rosario Porto tiene en Teo, situada a menos de cinco kilómetros de la pista.

También ha jugado un papel esencial en la investigación la grabación de una cámara de seguridad que captó el coche de Rosario en dirección a la casa de Teo con la niña en el asiento del copiloto. Pese a que se ven más manchas que otra cosa, al conocer ese detalle la madre de Asunta cambió su versión inicial y admitió haber ido con su hija en el coche la tarde del crimen, una contradicción difícil de explicar y que resta credibilidad a su relato.

En cuanto a los restos biológicos hallados en la camiseta que llevaba puesta la niña, los análisis han determinado que, entre otras sustancias, hay semen, aunque los investigadores creen que es un dato no relevante para el caso. Pudiera ser una pista falsa para intentar despistar a la Guardia Civil.

Tercer registro en la casa

Tras la comparecencia de Porto y Basterra en los juzgados de Santiago, ambos acompañaron al juez y al fiscal a la casa de Teo para realizar un nuevo registro (el tercero). Hubo que llamar a un cerrajero porque no aparecieron las llaves. Una vez dentro, se recogieron unos guantes olvidados y que son otra de las pruebas. El resto del tiempo, hasta completar las dos horas y media, el fiscal estuvo grabando el interior de la casa para ir preparando al detalle su relato de los hechos.

Pese a que la autopsia señaló que la niña fue asfixiada por sofocación, a medida que avanzan las pesquisas se considera que pudo morir, atada de pies y manos, a consecuencia de un fallo orgánico que le habría causado la alta dosis de lorazepam que le mezclaron con la comida de ese sábado, aunque no se descarta que fuese rematada ahogándola con una almohada.

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El fiscal imputa por asesinato a los padres de Asunta al apreciar alevosía