El caso Asunta dispara los disparates

Los magacines televisivos han multiplicado sus espectadores con los detalles más sórdidos del crimen de Santiago. Incontables horas de programas en directo han alimentado rumores, difundido noticias falsas e impulsado juicios populares paralelos con datos aún sin contrastar


En una desgraciada premonición, los magacines televisivos matinales estrenaron en septiembre el nuevo curso con una apuesta clara: los sucesos. Mariló Montero, Susanna Griso y Ana Rosa Quintana parecen tenerlo muy claro, la sangre es lo que vende. En una guerra por la exclusiva a cualquier precio que incluyó el robo de colaboradores entre cadenas, el mazazo de Asunta llegó tristemente en el momento justo. Las televisiones nacionales han llenado horas y horas en directo con los detalles más sórdidos del caso y, lo que es peor, menos ciertos. Las espectaculares cifras de audiencia les han dado la razón.

El escote de Emma García

La entrevista al abuelo paterno. Emma García estrenó en septiembre en Telecinco el nuevo programa Abre los ojos y mira, que arrancó en la noche de los sábados sin pena ni gloria. Pero en su edición del pasado día 28 el programa salió a por todas con dos fórmulas imbatibles: sexo y sangre. El primero lo puso la presentadora haciendo uso de una regla no escrita para casos desesperados en la cadena, según la cual a menor audiencia, más canalillo. El escote le costó a la presentadora numerosas críticas del público por la nula idoneidad del atuendo con el luctuoso tema de la noche. El segundo, la sangre, lo aportó Asunta, cuyo crimen fue diseccionado hasta por su abuelo paterno, quien, sin saber aparentemente nada, expuso su propia teoría infundada sobre los hechos. La audiencia se multiplicó.

Nueva pidia de Mariló

«Si acaba de ser asesinada, todavía está blandita». Las meteduras de pata de Mariló Montero van camino de convertirse en un clásico de la televisión. Con la muerte de Asunta también logró convertirse en tema del momento en Twitter el pasado jueves. La presentadora comentaba con una reportera las declaraciones realizadas por una de las personas que descubrieron el cadáver en Cacheiras, quien aseguró que alguien movió el brazo izquierdo de la niña muerta. «Si hubieras dicho que primero tenía el brazo de una manera y luego de otra, podría ser que la propia cuesta, por gravedad, hace caer un brazo. Si acababa de ser asesinada, todavía está blandita», dijo la presentadora. En un contexto en el que todo el mundo pelea por ofrecer nuevos datos, en el programa también se especuló con la posibilidad de que la niña hubiera aparecido descalza y con el supuesto nerviosismo de la madre durante los registros cuando se hallaron unas zapatillas en su habitación.

Datos no contrastados

La supuesta señal de los móviles de los padres. En un deseo por encontrar una explicación al crimen, los programas televisivos se lanzaron a aventurar hipótesis y dar por buenos datos que aún están por contrastar. Desde los primeros días, los espectadores de El programa de Ana Rosa creen que la señal de los teléfonos móviles de los padres fue detectada en la cuneta de Teo a la hora en que supuestamente se abandonó el cuerpo de Asunta, aunque a día de hoy el rastreo de los teléfonos es uno de los datos que faltan por confirmar. En el espacio se dio por cierto el rumor de que Rosario Porto también había sido adoptada por sus padres y se hizo referencia a la posibilidad de que hubiera sido una niña robada. El hecho de que la madre padezca lupus también fue aducido en algunos programas como justificante de que Rosario Porto no hubiera podido tener hijos y de sus presuntas «secuelas psicológicas», algo que los afectados por esta enfermedad se apresuraron a desmentir.

Rumores, no noticias

Las «dudas» sobre la muerte de los abuelos. Una de las grandes frases de Ana Rosa en estos días ha sido: «Hay rumores de que la madre de Asunta también mató a sus padres y siempre quedará la duda». Rumores y duda juntos en la misma frase son el mejor ejemplo de algo que no se debería contar por televisión.

Supuestas declaraciones

Las hipotéticas albóndigas con sedante. En el especial de Antena 3, se mostró a la cámara un papel en el que figuraría la supuesta declaración del padre, Alfonso Basterra, ante la policía admitiendo que él mismo cocinó unas albóndigas en las que introdujo el sedante que anuló a su hija. No consta a día de hoy esta declaración.

Juicios parelelos

«Necesitaban dinero y la niña les sobraba». La presunción de inocencia ha pasado a un último plano en las tertulias que alimentan el deseo de saber de la sociedad con especulaciones. «Alfonso y Rosario (los padres) necesitaban dinero y la niña les sobraba?», dictaron sentencia en Cuatro.

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