Feijoo quiere convertir en estable la cumbre de presidentes gallegos

Plantea «dignificar» y «aprovechar» la figura de los exjefes del Ejecutivo


santiago / la voz

Quizás no con el mismo formato de esta tarde (despacho y posterior comida), pero sí en su esencia. El actual jefe del Ejecutivo autónomo, Alberto Núñez Feijoo, quiere que la primera cumbre de presidentes de Galicia en la historia de la comunidad, programada para hoy en la residencia oficial de Monte Pío, no sea un islote en el océano. Al contrario, aspira a que derive en una especie de foro estable para la cooperación institucional más allá del Consello Consultivo, un organismo asesor donde a los antiguos inquilinos de San Caetano les ofrecen asientos como miembros natos. Persigue, narrado en sus palabras, «dignificar una figura, la del expresidente, en la actualidad no reconocida ni aprovechada, lamentablemente».

El líder del PPdeG recibirá a sus antecesores en el cargo sin previamente haberles remitido una agenda de trabajo ni una memoria de los temas que con ellos querría repasar, algo que no disgusta a uno de los invitados, el también popular Gerardo Fernández Albor, pero sí chirría un tanto a los otros dos: Emilio Pérez Touriño y Fernando González Laxe, ambos socialistas. Con ese obrar, Feijoo ha optado por «no encorsetar» el debate. «Sería poco útil -aduce su entorno- plantear un encuentro con el camino ya marcado. Por eso no ha querido cerrar un orden del día, para que ellos planteen lo que les parezca».

Eso no significa que al anfitrión no le preocupen unas cuestiones más que otras. De hecho, planea proponer a sus interlocutores discutir asuntos «estructurales», «problemas que trascienden legislaturas». Por ejemplo, prevé solicitarles consejo en materia de funcionamiento de la Administración y de ordenación del territorio, en plena polémica por el recorte de escaños en el Parlamento y con el debate de las fusiones municipales todavía candente.

Además de confiar en los frutos que de esas discusiones pueda cosechar, Feijoo alberga una segunda aspiración que abiertamente no confiesa. En su obsesión por «recuperar» al PSdeG para el liderazgo de la oposición y aislar a AGE en su manera de hacer política, pretende reivindicar la foto de hoy, la de conservadores y progresistas sentados a una mesa, como prueba de que el diálogo y la lealtad son posibles en el marco de la «normalidad democrática».

Símbolos al margen, pese a la importancia que en Monte Pío conceden a la cumbre de esta tarde, de sus conclusiones no habrá, salvo ulterior cambio de criterio, quien dé cuenta luego en comparecencia pública. Porque no se trata, alegan desde el Gobierno, de «una reunión con objetivo mediático».

El líder del PPdeG aduce que la reunión carece de guion para no «encorsetarla»

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