La crisis del auditorio de Vigo provoca la clausura de su hotel, abierto desde hace solo dos años

El cierre del establecimiento hotelero se ha debido a diferencias económicas entre la concesionaria y la empresa Carrís encargada de su gestión

El hotel de Beiramar, con 125 habitaciones, dejó ayer de funcionar tras ser desalojado.
El hotel de Beiramar, con 125 habitaciones, dejó ayer de funcionar tras ser desalojado.

vigo / la voz

Durante una década, sucesivos gobiernos municipales y autonómicos gestionaron la construcción de un auditorio-palacio de congresos en Vigo en medio de enormes dificultades. El proceso fue agitado y polémico y esa situación se mantuvo después de terminado. Tanto, que al final un proyecto de 160 millones de euros se quedó en la mitad, lo que implicó un recorte en sus dotaciones.

Esa parte de la historia concluyó en la primavera del 2011, cuando se puso en marcha con el objetivo de dinamizar la actividad cultural y congresual en la ciudad, lo que no ha conseguido por la escasez de actividades.

Tanto, que el pasado martes la concesionaria, Pazo de Congresos (NCG y Sacyr), desahució a la empresa Carrís que gestionaba el hotel de cuatro estrellas que forma parte del recinto. Meses atrás había cerrado el restaurante y la parte comercial no llegó a ponerse en marcha.

El cierre del establecimiento hotelero se ha debido a diferencias económicas: Carrís dejó de abonar un alquiler mensual de 60.000 euros aduciendo que las condiciones no eran las pactadas. No logró un acuerdo y por ello reclamó 9 millones de euros a la concesionaria en los juzgados.

El cierre del hotel ha dinamitado el discurso del alcalde, que insistía en que todo funcionaba con normalidad. Lo mantuvo incluso cuando hace cuatro meses el pleno acordó la creación de una comisión de investigación. Este órgano ha empezado a funcionar solo con concejales del PP, ya que el PSOE no apareció y el BNG se marchó al no estar el gobierno socialista, una suerte para Caballero,

Aún así, la comisión ha empezado a trabajar y su máximo empeño es saber por qué el alcalde acordó hace dos años prorrogar la concesión 25 años, hasta un total de 60, y entregar 5 millones de euros a la concesionaria para garantizar su equilibrio económico-financiero.

No obstante, el cierre del hotel ha obligado al alcalde de la ciudad a actuar. Ayer envió algunos funcionarios a revisar las instalaciones y amenazó con multas de hasta 3.000 euros al día a la concesionaria por no tener abiertas todas las instalaciones. «Es un incumplimiento grave», declaró.

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