«En Galicia ya gobernaron todos y el monte se sigue quemando»

El sector maderero pide un giro a la gestión forestal para evitar los fuegos


santiago / la voz

La historia de los incendios forestales se repite y las explicaciones políticas también. Los que gobiernan defienden como brillante una gestión frente a los fuegos que los que están en la oposición siempre encuentran caótica. Son argumentos reversibles, que los partidos intercambian en función del grado de responsabilidad que ostenten. Mientras el debate permanece enredado en esos derroteros, el sector forestal sigue esperando un giro en la gestión del monte para combatir el minifundismo y hacer rentable su explotación. Es el camino para mantener bosques y pastos limpios y que la gente vea en ellos un medio de vida y no un problema. Lo demás es ruido político que solo complica su resolución. «Aquí ya gobernaron todos y el monte se quema igual», alerta el presidente de Confemadera Hábitat Galicia, Elier Ojea.

El sector maderero sostiene que, además de un trabajo de concienciación social, urgen medidas fiscales que incentiven la plantación y generen empleo en un ámbito que mantiene en Galicia 26.000 puestos directos y 50.000 indirectos. El primer obstáculo es la escasa superficie de las parcelas, que limita su productividad. Ese minifundismo es consecuencia de una falta de restricciones en la partición de montes que ha ido generando fincas cada vez más pequeñas. Esto explica que la propiedad forestal en Galicia esté repartida entre más de 600.000 personas. Aunque la reciente Lei de Montes trata de frenar esa dinámica, al impedir divisiones o segregaciones de las que resulten parcelas con menos de 15 hectáreas, sus efectos prácticos todavía tardarán años. «Todas las medidas encaminadas a combatir el minifundismo son necesarias, porque el monte gallego no puede generar empleo con superficies de 200 o 300 metros cuadrados», explica Ojea. El modelo está en las comunidades del litoral cantábrico, donde hay muchos menos incendios que en Galicia.

«Lo que pasa aquí es una vergüenza. Tenemos la mayor riqueza forestal de Europa, pero no la aprovechamos. El porcentaje de propietarios desconocidos o que no saben de sus parcelas es altísimo. Y hay muchos que no hacen caso de limpiar su propiedad, y les da igual que arda. El problema es que los propietarios no ven futuro», razona el presidente de Confemadera.

El sector pide una reflexión de todos los agentes implicados para articular medidas que, al regular el mantenimiento de las parcelas forestales, ayudarían a fijar población. «El rural no vive de padrenuestros», advierten.

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