redacción / la voz

Tras 22 días de agotadora lucha contra el fuego -desde que el 24 de agosto en la parroquia de Vilela, en el concello ourensano de Cualedro, comenzó el primer gran incendio del verano en Galicia, con 1.280 hectáreas quemadas-, ayer los servicios de extinción vivieron una jornada relativamente tranquila. Porque aunque algunos tuvieron que estar en alerta para atajar focos como los que se produjeron en Gondomar o en Xunqueira de Espadanedo, el incendio que arrasó el mitológico monte Pindo llegando hasta O Ézaro quedó ya controlado el sábado por la tarde. Pero más allá del monte, los fuegos han saltado también al ruedo político. Pachi Vázquez acusó ayer a la Xunta en una entrevista a una cadena de radio de abandonar la prevención debido a los recortes, al tiempo que Feijoo anunciaba también en las ondas que su Gobierno se personará contra incendiarios para que reparen los daños.

¿Cuál es la característica de los fuegos registrados este verano?

En buena parte de los grandes fuegos ocurridos desde el 24 de agosto, la Xunta se ha visto obligada a decretar el nivel 1 de alerta debido a lo cerca que llegaron a estar de las casas. En su día, investigadores consultados especulaban con el hecho de que algunos presuntos incendiarios buscan la presencia mediática y, por eso, prenden cerca de núcleos habitados. Aunque no hay datos oficiales sobre el número de incendios que supuestamente son provocados por la mano del hombre, fuentes que trabajan en la extinción estiman que podría rondar el 90 %. De hecho, solo la Policía Autonómica detuvo en lo que va de año a 89 presuntos incendiarios. Ayer mismo, la Xunta informó del arresto de un vecino de O Pino y tres de Culleredo por su presunta implicación en dos fuegos.

¿Hay que endurecer las penas?

El debate no es nuevo. Tanto la conselleira de Medio Rural, Rosa Quintana, como el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, o el titular de la Consellería de Presidencia, Alfonso Rueda, han hablado de que los que plantan fuego al monte deberían responder con su patrimonio. De hecho, según informó la agencia Efe, el jefe del Gobierno autónomo avanzó que la Xunta prevé pedir para estos individuos cárcel provisional, además de su condena a efectos de que abonen los daños que se produzcan por la extinción de las llamas, más los destrozos en las propiedades afectadas. Pero el problema con el que chocan las fuerzas de seguridad es la dificultad para probar que se ha cometido dicho delito. De ahí que inviten a denunciar cualquier acto sospechoso, aunque sea de forma anónima.

¿Con el fin del verano termina el peligro?

La humedad y la lluvia ayudan en la lucha contra el fuego. De ahí que todo dependa de lo que pase en octubre. Por esa razón, la Xunta ha optado por mantener parte del operativo durante el mes que viene. Basta recordar lo que ocurrió en el 2011, cuando varios incendios asolaron Galicia en pleno otoño. Entonces el presidente de la Xunta había anunciado, entre otras cosas, rebajas del IBI de fincas cuyos responsables las tuvieran limpias.

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22 días de batalla en el monte contra el fuego