Mientras escribo este artículo, está reunido el embrión del comité de coordinación del sistema aeroportuario gallego. Quisiera dejar alguna reflexión que pueda servir de complemento a las propuestas que allí se traten y que deben servir para mejorar nuestros aeropuertos.
La base de competitividad y conectividad está en los vuelos nacionales, principalmente Madrid y Barcelona (que deben estar programados desde los tres aeropuertos), y con 7-8 frecuencias desde Vigo y A Coruña (con horarios adaptados a los viajeros de negocios y compañías que permitan realizar conexiones con las alianzas que operan a nivel internacional). El siguiente paso sería cubrir los vuelos nacionales transversales (Bilbao, Sevilla, Valencia, Alicante, Jerez, Málaga) desde los tres, de forma coordinada y con frecuencias diarias. El tercero sería centralizar los vuelos con las islas en Lavacolla, por ubicación y comodidad para los ciudadanos. En cuarto lugar, habría que programar en Lavacolla los vuelos internacionales low cost, que generan su propia demanda y traerán miles de turistas a Galicia. El quinto paso sería complementar el resto de rutas internacionales entre Alvedro y Peinador, con los destinos con demanda efectiva y capacidad de conexión vía hub (Londres, París, Múnich, Bruselas). El sexto sería mejorar la accesibilidad.
Pero para todo ello hacen falta medios económicos, humanos y técnicos, por lo que sería deseable que de esta reunión emane el compromiso de poner en marcha un comité técnico que pueda trabajar en implementar estas mejoras a corto, medio y largo plazo, lo que revertiría la tendencia de pérdida de pasajeros y nos permitiría estrechar la diferencia cada día mayor con Oporto, y su influencia en la realidad gallega.