El minifundio condena a muerte al monte gallego

Los beneficios reportados, el desaprovechamiento del monte, la cultura del fuego para limpiar y desbrozar o la despoblación rural, entre los aspectos sociológicos claves del problema


Redacción / La Voz

«¿Cuántos ganaderos o agricultores quedan en Cualedro? Háganse esa pregunta y tendrán la respuesta de por qué hay tantos fuegos en Galicia y por qué se suceden periódicamente en prácticamente los mismos lugares». De esa manera un ingeniero agrónomo consultado alude al abandono y al desaprovechamiento del monte como una de las causas del fuego en la comunidad. La clave está en que reporte beneficios económicos. A esas razones se suman, entre otras, una particular cultura del fuego, utilizado como medio para limpiar la maleza y desbrozar el monte; la despoblación de las zonas rurales; la política de contratación forestal, y el peso de patologías mentales entre buena parte de los condenados por provocar un fuego. De hecho, según los datos de la Fundación Civio, autora del estudio España en Llamas, de los 296 condenados por delitos relacionados con los fuegos entre el 2007 y este año, 32 tuvieron dicho atenuante y 22 eran de Galicia.

¿Qué superficie forestal tiene Galicia y cuánta está aprovechada?

La comunidad tiene una superficie forestal arbolada de 1,2 millones de hectáreas, además de otras 800.000 que son monte raso, tal y como muestran los datos que maneja Unións Agrarias. Salvo zonas como el norte de Lugo y A Coruña, donde predomina la plantación de eucalipto para pasta de papel; en el oeste de la provincia de Pontevedra, donde la industria de la madera también juega un papel fundamental en la ordenación del monte, o en Os Ancares, lugar que ha comenzado a explotar el pasto de alta montaña, son muchas las partes de Galicia donde esa superficie está totalmente infrautilizada y cubierta de toxos, una especie altamente inflamable. De explotarse correctamente, podría producir de modo sostenible el doble de madera y pastos que ahora.

¿Cuál es la razón por la que el fuego llega con tanta facilidad a las casas?

La respuesta es clara: la dispersión de la población. Fuentes consultadas aluden a la tendencia, común hasta que no entró en vigor la primera ley de ordenación del territorio promovida por el conselleiro de Fraga, Xosé Cuíña, a construir en puntos alejados de los núcleos poblacionales. Pero también después continuaron levantándose viviendas en zonas rodeadas de monte. La falta de limpieza de las fincas, multada por la Consellería do Medio Rural, hace que las llamas cerquen las viviendas. Porque, aunque la Lei de Montes aprobada por el PP establece que no debe haber árboles en un marco de cincuenta metros en torno a las casas, muchas veces esa norma se incumple, sobre todo en las zonas con habitantes mayores como es el caso de Ourense.

¿Realmente hay tantos incendiarios como recogen las estadísticas?

Galicia es la comunidad española que dicta más sentencias sobre incendios. Fueron un total de 110 entre el 2007 y junio de este año, según un estudio. Y un 80 % de los fuegos que pasaron entre el 2001 y el 2011 fueron intencionados. De todas formas, no quiere decir que todos ellos sean incendiarios. Ahí tiene mucho peso la cultura de utilizar el fuego como medio de desbroce. De ahí que muchas quemas acaben provocando un fuego.

¿Cuál es el reto que tiene Galicia ahora?

Lo ideal es pensar en una estrategia a largo plazo. Modelos de explotación de la superficie forestal como el de Canadá, Alemania o el País Vasco podrían servir para Galicia. El gran obstáculo que habría que saltar es el minifundio. Además habría que poner en valor los montes mancomunados, muchos de ellos todavía infrautilizados, para aprovechamientos como el pasto o el cultivo de madera para distintos usos, donde convivieran partes de bosque autóctono con otras especies.

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