El gallego retenido en Caracas está muerto, según uno de sus captores

El empresario Juan Cortés fue secuestrado en la capital venezolana el pasado 14 de enero del 2012


Redacción

Más de medio centenar de funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) de Venezuela rastrean desde el jueves una zona boscosa a 20 kilómetros de Valencia, la capital del estado de Carabobo, para buscar los restos mortales de Juan Cortés, el empresario gallego secuestrado en Caracas el 14 de enero de 2012.

El dispositivo se puso en marcha al amanecer del pasado jueves, horas después de la detención en Valencia de varios individuos. Al parecer, uno de ellos, taxista de profesión, ya habría reconocido su participación en el secuestro del hostelero de origen gallego al trasladar, hace más de un año a Juan Cortés y a sus captores, desde Puerto Cabello hasta dicha zona boscosa, localizada a poco menos de una hora de viaje del punto de partida.

Allí, según el testimonio que recogían ayer varios periódicos digitales venezolanos, tuvo que aguardar durante diez minutos el regreso de los captores de Juan Cortés después de que estos supuestamente acabasen con su su vida.

En el lugar al que los llevó el taxista detenido fueron encontrados una sábana y otros restos. También fueron recogidos durante el rastreo algunos huesos, pero hasta que no se analicen, no se sabrá si son humanos. De serlo, solo tras la prueba del ADN se podrá confirmar que son del empresario de origen gallego.

«No sabemos nada»

Luisa González, la esposa de Juan Cortés, a las 11 de la mañana de ayer, hora de Caracas, en una breve conversación telefónica con La Voz, entre sollozos, negaba que los restos óseos encontrados fuesen los de su marido. «Estoy reunida con mis hijos y no sabemos nada. Mantengo mi fe hasta que me demuestren lo contrario».

La policía venezolana está poniendo un empeño fuera de lo habitual en la resolución de uno de los secuestros con más trascendencia mediática de cuantos ocurren a diario en el país.

Desde el primer momento supieron que el hecho había sido obra de una banda que opera en los estados Carabobo y Aragua y que esta era una de sus primeras incursiones en el Distrito Capital.

Cuando capturó a Juan Cortés la banda ya tenía en su haber al menos otros cinco secuestros más en los que las víctimas quedaron en libertad, tras pagar el rescate.

Pero en este caso, el 8 de marzo del 2012 los secuestradores establecieron el último contacto con la familia después de que esta hiciese efectivo el pago convenido. Según unas fuentes, los intermediarios se quedaron con una parte del dinero. Según otras, la banda tomó aquel pago como una primera entrega y querían más.

Ana Karina Cortés, una de las hijas de la víctima, en una entrevista con La Voz en Caracas enviaba este mensaje a los secuestradores: «No nos importa volver a pagar, no quiero venganza, no tengo ningún interés en que los metan presos, solo les pido que nos llamen para negociar y que nos entreguen a papá».

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