«Cada vez tenemos menos zonas por las que salir»

La crisis y los recortes en el noitebús han cambiado los hábitos de consumo

Jorge Mourelos, de Lugo, y Antonio Carro, de Oza, salen los viernes en A Coruña.
Jorge Mourelos, de Lugo, y Antonio Carro, de Oza, salen los viernes en A Coruña.
m. c.
redacción / la voz

Viernes. Diez y media de la noche. Solo falta media hora para que en la playa de Riazor comience a tocar Suede, ese grupo de los noventa que devuelve a la adolescencia a los que ahora doblan en edad a los veinteañeros. A unos metros de la playa, Jorge Mourelos y Antonio Carro están cenando. Han venido de Lugo y de ese recién nacido ayuntamiento que es Oza-Cesuras. Tienen 28 años, pero el Noroeste Pop-Rock no es el motivo de su peregrinación a A Coruña. La razón es que los viernes salen en la capital. Al menos es lo que dice Antonio, que acostumbra a pasar los fines de semana entre concello y concello. «El viernes es el día de Coruña. Los sábados voy a Melide o a Santa Comba», explica.

Está acostumbrado, lleva cogiendo el coche desde que tiene carné de conducir. Antes hacía muchos más kilómetros, ahora menos, porque ya no hay tantos lugares de marcha. El mapa está cambiando. «Antes había tantas zonas de marcha, tanto donde elegir... pero ahora solo se mantiene Melide o Santa Comba. Sada, Ordes... ya no tienen tanta gente y están cerrando todos los locales». Antonio Carro incluso recuerda cuando salía por Betanzos, que estaba tan lleno que «era horrible, con peleas día sí día también». Ahora, en este núcleo los locales de juerga dejan paso a las tiendas de ropa, porque en Betanzos lo que triunfa es el comercio local.

El noitebús como alternativa

Adónde va a ir cada noche es algo que Antonio decide con sus amigos en el bar. En un local de Oza cercano a su casa se reúnen para tomar «la primera». Ahí lo piensan. «Ahora intentamos coger más el noitebús que va de Betanzos a Melide porque así ahorramos en combustible, aunque el billete cuesta más del doble de lo que costaba antes». Esta opción fue la favorita de muchos jóvenes mientras estuvo activa en toda Galicia, con 176 líneas y un precio muy económico. Pero la reducción del número de líneas y concellos en los que el noitebús se mantuvo operativo obligó a muchos a volver a usar sus vehículos. «Nosotros no tenemos problema con coger el coche», dice Antonio, porque «el que conduce no bebe». Además, para reducir el riesgo de accidente, vuelven a casa tarde, «sobre las siete de la mañana, cuando ya no hay ni controles», y así evitan las horas en las que se concentran más conductores.

La cuestión económica Antonio la tiene clara: «La crisis se nota mucho. Cada vez hay menos gente en los locales, menos zonas por las que salir y menos consumo. Las copas se han cambiado por el botellón y la gente prefiere ir a los sitios más baratos o a las discotecas que incluyen una consumición en el precio de la entrada». En su grupo de amigos, alguno se puede llegar a gastar 40 euros en una sola noche, «pero porque trabajamos», apunta. «Los que son estudiantes o los que viven una situación de apuro económico han cambiado sus hábitos: salen mucho menos y dejan de consumir», dice.

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