A Coruña / La Voz

Durante la mañana de ayer el tanatorio Servisa, de A Coruña, se convirtió en un ir y venir de rostros conocidos que quisieron dar su último adiós a la presidenta de Paideia, que se sumaron a los familiares, allegados y personas anónimas que rindieron así su particular homenaje a Rosalía Mera.

La hija de la empresaria gallega, Sandra Ortega, fue de las primeras en llegar a la capilla ardiente. Lo hizo alrededor de las diez y media acompañada de sus dos hijos mayores. Apenas una hora después apareció Amancio Ortega, que ya había estado el día anterior visitando a su exmujer en el hospital San Rafael, donde fue ingresada tras ser trasladada desde Menorca. El máximo accionista de Inditex, que permaneció casi tres horas en el interior del velatorio, estuvo recibiendo el pésame de los que se acercaron hasta el tanatorio, donde se mostró muy cercano y cariñoso con su nieta.

En nombre del Gobierno gallego acudieron el conselleiro de Cultura, Xesús Vázquez, y la conselleira de Traballo, Beatriz Mato. «Unha extraordinaria muller que foi un referente para moitos dos empresarios da nosa comunidade, non só para as mulleres, sobre todo pola súa loita, a súa solidariedade e os seu compromiso coas persoas con discapacidade, pero tamén un exemplo no plano persoal como unha gran nai e unha gran traballadora», destacó Mato. El veterano político del PP José Manuel Romay Beccaría, actual presidente del Consejo de Estado, también se acercó hasta Servisa, así como una representación de concejales locales del PSOE y del PP.

El presidente de Inditex, Pablo Isla, que llegó pasadas las siete de la tarde acompañado de su mujer, estuvo conversando en la cafetería con Sandra Ortega, a la que también dieron el pésame el empresario Roberto Tojeiro; el expresidente del TSXG, Antonio González Nieto; la presidenta de la Asociación Española contra el Cáncer de A Coruña, Elena Viturro; el diseñador Antonio Pernas, y la cantante Luz Casal.

Por la capilla ardiente pasaron representantes de la cultura como Bieito Romero, de Luar na Lubre, o la productora Emma Lustres, que se mostró muy afectada a la salida del velatorio no pudiendo reprimir las lágrimas. «Una mujer admirable, muy sencilla, muy cercana, siempre pendiente de ayudar a los que empezamos, a la gente joven, y esto es un gran palo porque aún estuvimos hace 20 días con ella. Una mujer vital, luchadora, digna de admiración, una pérdida muy grande para Galicia y para España».

José Machuca, médico y amigo de la familia, fue de los pocos que hicieron declaraciones antes de entrar al velatorio. Señaló que, después de estudiar bien las posibilidades, trasladar a Rosalía fue la «mejor» opción que se pudo tomar.

Junto con amigos y conocidos también llegaron numerosos ramos de flores y coronas. Las condolencias se sucedieron en persona y por escrito desde todos los ámbitos. La Diputación de A Coruña, la Asociación de Empresarios del Polígono de Pocomaco, donde se encuentra el Centro Mans, UPyD Galicia o el Instituto del Campo Freudiano expresaron su tristeza por la pérdida de la empresaria y reconocieron la labor que hizo por las mujeres emprendedoras y por los colectivos desfavorecidos.

Hasta la familia real se puso en contacto con los Ortega para transmitir sus condolencias.

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La sociedad gallega destaca la labor social de Rosalía Mera