Accidente en Santiago: «Las dos balizas antes del accidente autorizan la velocidad máxima»

S. B. REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Miembros de la comisión de investigación, ayer, revisando las ruedas del tren siniestrado.
Miembros de la comisión de investigación, ayer, revisando las ruedas del tren siniestrado. mónica ferreirós

El juez destaca que, sin pasar de 200 km/h, el frenado solo dependa del factor humano

31 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El pasado domingo, Luis Aláez, titular del Juzgado de Instrucción 3 de Santiago, dictó el auto que dejó en libertad provisional a Francisco José Garzón Amo, el maquinista del tren Alvia que descarriló en Angrois, tras imputarle, en principio, los delitos de homicidio imprudente (79 personas fallecieron en el accidente) y lesiones imprudentes (hubo muchos más heridos). Pero del auto se desprenden otros aspectos relevantes en la investigación del siniestro ocurrido a las 20.41 horas del miércoles 24 en la curva de A Grandeira.

La velocidad

«Excesiva». El juez Aláez, tras tomar declaración al maquinista y a la vista de los testimonios aportados por los testigos y de la información facilitada por Renfe, concluye, provisionalmente y «al margen de que pueda llegar a apreciarse la concurrencia de otras causas», que el descarrilamiento del tren fue consecuencia «de una velocidad excesiva». «Parece algo indiscutido», añade.

Las balizas previas

Las dos señalizaban vía libre. En el auto, no obstante, Aláez destaca otros elementos «de interés». Uno de ellos se refiere a las dos balizas anteriores a la curva en la que descarriló el tren. Ambas, según le manifestó el personal de Renfe, indicaban vía libre, lo que para el maquinista implica luz verde, es decir, que las balizas autorizaban a «seguir circulando a la velocidad máxima de 200 km/h».