¿Fiesta sí o fiesta no?

El accidente abre un debate sobre qué hacer con las celebraciones


redacción / la voz

Un hombre y una mujer recogen un cartel que indica dónde está el campo de la fiesta de Barallobre, en el concello de Fene. «Encántame bailar, pero nin o xoves nin o venres puiden poñerme diante da orquestra. A miña muller tampouco. Andaba por aquí, pola sociedade, porque tiñas que estar, pero o único que quería era que acabara todo dunha vez», explica uno de los miembros de la Liga de Amigos de Barallobre, entidad que presta el espacio a la comisión de fiestas -formada por vecinos del pueblo- para levantar el palco de la orquesta y las atracciones. Recuerda cómo las fiestas de Santiago se convirtieron este año en las más amargas de la historia.

La tragedia que segó la vida a 78 personas, según las cifras oficiales, coincidió con la celebración de su patrón. Y la mala suerte hizo que a dos familias del pueblo se les desgarrara el corazón. A una porque dos de sus parientes habían fallecido en el tren. A otra porque uno de sus miembros lucha todavía por recuperarse en el hospital. La noticia llegó a Barallobre cuando las orquestas ya habían preparado todo para empezar a tocar. Entonces se abrió el debate. «Estaba todo pagado, preguntamos aos veciños e a maioría quixeron continuar coa festa», explica otro de los miembros del colectivo. Hubo verbena, pero no fue igual. La orquesta se detuvo varias veces para rendir minutos de silencio por las víctimas e incluso les dedicó una canción. Fue un homenaje en medio de la fiesta, pero a algunos les disgustó que la orquesta tocara mientras dos familias del pueblo lloraban.

Luto

El jueves, Día de Galicia, la Xunta decretó siete días de luto, que durarán hasta el miércoles. Y el viernes el Gobierno central también declaró tres en todo el país. Aunque eso no acarrea ninguna obligación, las banderas ondean a media asta por toda Galicia desde entonces. Locales comerciales, autobuses de línea... lucen crespones negros. Además, todos los actos festivos que dependen del Gobierno autonómico se han suspendido. Desde los fuegos del Apóstol en Santiago hasta el festival Sinsal, que estaba previsto este fin de semana en Redondela. «Cando chegamos a casa e nos demos conta do que pasara pensamos que non procedía facer o concerto. Resultaba un trastorno grande, pero estaba patrocinado pola consellería e, sobre todo, porque nos tocaba preto. Un amigo dun compañeiro estaba entre as vítimas», comenta uno de los organizadores del festival.

También se suspendieron las fiestas de Vigo, lo que incluye el aplazamiento de los conciertos de Fangoria, Love of Lesbian y Pablo Alborán, el Festival Intercéltico de Moaña y las fiestas o del barrio de A Ponte, en Ourense, después de un amplio debate entre concello y feriantes.

No ocurrió lo mismo con la Festa do Chuletón de Garabás o la fiesta mexicana de Avión. Tampoco con el concierto de Melendi celebrado la misma noche del 24 en Vigo. Pocos minutos después de haber comenzado, la noticia comenzaba a entrar por los móviles de los que estaban en el recital. El PP pidió que se cancelara, pero los organizadores optaron por continuar aduciendo motivos de seguridad.

Otros motivos, los económicos, empujaron al Concello de Culleredo a mantener el programa, como les sugirió la organización. Tampoco se cancelaron, por ejemplo, las fiestas del Carneiro de Moraña, ni las de Poio. Ni la feria medieval de A Coruña, pese a que uno de los feriantes falleció también en el tren.

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