Accidente en Santiago: El siniestro obligará a revisar la seguridad de toda la red española


p. gonzález/ r. santamarta

El siniestro sucedido a las 20.42 horas en la curva de A Grandeira obligará a revisar todos los sistemas de seguridad existentes en la red ferroviaria española, según coinciden expertos en infraestructuras, algunos de ellos vinculados antes o ahora al ADIF y que han pedido no ser citados. Algunos creen, además, que puede suponer también un cambio en los protocolos de actuación, aunque aún es pronto para determinarlo. Renfe y ADIF recuerdan, en todo caso, que la red española es «totalmente segura».

El tren accidentado el pasado miércoles a las puertas de Santiago circuló con el sistema de seguridad ASFA durante todo el recorrido entre Ourense y la capital gallega, pese a que este tramo es el único de Galicia que cuenta con ERTMS, que permite controlar la velocidad y la frenada del convoy desde el centro de control de Madrid. Es decir, el maquinista era el máximo responsable de la marcha del tren en todo el recorrido, incluido el tramo de integración urbana que arranca en el kilómetro 80, la zona donde se produjo el accidente y donde no se ha instalado el dispositivo técnico (el ERTMS) que garantiza un plus de seguridad ante eventuales errores humanos y que provoca el frenado automático.

El ADIF defiende el uso del sistema ASFA, que solo habría activado el freno de emergencia si el tren hubiera excedido los 200 kilómetros por hora en un contexto de vía libre, es decir, de señal verde, como fue el caso. Alegan que es el modelo más utilizado en la red españolan (está en casi 13.400 kilómetros, el 87 % de todo el tendido ferroviario), ha funcionado correctamente hasta ahora y no es necesario para entornos urbanos donde es habitual la reducción de la velocidad para la maniobra de aproximación a la estación.

El ERTMS, aseguran en el gestor de infraestructuras, está concebido para velocidades superiores a 250 kilómetros por hora o más de 300, donde el ojo humano tiene dificultades de reacción ante imprevistos. Estas velocidades no se desarrollan actualmente en ningún trazado gallego, pese a que el de Santiago-Ourense está preparado para ello.

Otros expertos, como Luis Baamonde, creen que el accidente obliga a replantearse el esquema de seguridad en la red de alta velocidad interna de Galicia en el eje A Coruña-Santiago-Ourense. «Si se quiere dar a esta línea la seguridad que se merece, habría que ampliar el ERTMS nivel 2 desde el viaducto de O Eixo hasta la estación de A Coruña», asegura. También considera que hay que dotar al Alvia «de equipos embarcados de ERTMS, de los que ahora carecen».

En cambio, ese tipo de instalaciones de seguridad sí están ubicadas, y plenamente operativas, en el resto de la red ferroviaria de alta velocidad, donde los trenes, según los datos que tiene ADIF, llegan a los 300 kilómetros por hora. En el caso del eje Santiago-Ourense, la velocidad máxima estimada está en los 220. Según el propio perfil de las máquinas que detalla Renfe, en todos los que circulan con formato AVE (y no Alvia, cuya ficha ha desaparecido de la web) figura el ERTMS como sistema de prevención

Un coste de 87 millones

El especialista Xosé Carlos Fernández calcula que instalar en toda la red Santiago-Ourense el sistema máximo de seguridad costaría algo más de un millón de euros por kilómetro. Teniendo en cuenta que el tendido entre las dos ciudades es de 88 kilómetros, querría decir que Fomento tendría que desembolsar 88 millones.

Hay que tener en cuenta que buena parte de esa inversión, esos 88 millones, ya está realizada en la vía.

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