Accidente en Santiago: Necesario y reposado diagnóstico

El accidente tendrá consecuencias en la construcción y explotación de la red ferroviaria


Cuando nuestra vida se llena de dolor por las víctimas, de estupor por que sucedan accidentes impensables y de dudas ante la eventual seguridad con que viajamos en los transportes públicos, procede reflexionar con serenidad y analizar fríamente los hechos, huyendo de reacciones precipitadas y de actitudes viscerales u oportunistas. Un accidente gravísimo, que va a traer consecuencias en la política de construcción y explotación de nuestra red ferroviaria, merece un análisis profundo de las causas directas que lo han originado, intentando averiguar el acierto o error de las conductas humanas implicadas y del diseño y funcionamiento de los medios técnicos que entran en juego para la seguridad de la circulación de los trenes y de la propia tecnología con que estos vehículos han sido diseñados y construidos.

Pero sería simplista y evasivo de la responsabilidad que las Administraciones públicas tienen ante la sociedad que el informe final que deberán presentar los técnicos específicamente designados para elaborar el dictamen sobre lo acontecido no analice las condiciones de entorno que lo han hecho posible.

Las condiciones

Aisladamente, tanto el tren accidentado como la vía por la que circulaba fueron diseñados y construidos de acuerdo a una reglamentación, a partir de unos determinados presupuestos, con una determinada calidad y dotados de unas condiciones de máxima seguridad, que el informe habrá de dictaminar si se han seguido con rigor y sin mermas en las esencias.

El papel de la máquina

La circulación del tren sobre la vía, que implica la interacción de un móvil sobre una infraestructura fija, también se halla regulada y debe aplicarse con igual o superior disciplina, pues aunque tren y vía cumplan los requisitos específicos de cada parte, la interconexión de ambos durante la explotación ofrece nuevas posibilidades de utilización y conlleva sus peculiares riesgos. Este planteamiento, no exhaustivo, que alguien puede entender como demasiado teórico o academicista, tiene un reflejo más próximo a la realidad de los hechos luctuosos que originan este artículo cuando se intenta inventariar las múltiples preguntas y cuestiones que los medios de comunicación y los ciudadanos con sentido común se formulaban a lo largo de la jornada de ayer, siguiente al día del accidente.

La función del maquinista

Como es obvio que el equipo humano maquinista del tren tiene asignada una función y que controla la marcha del tren bajo una estrictas normas -para lo cual debe haber superado previamente los correspondientes cursos y prácticas de capacitación-, el análisis de este cumplimiento será una primera parte del dictamen.

Sobre el vehículo implicado, debería conocerse, entre otros, si el estado de su dotación de elementos de seguridad y mecánica de frenos era el adecuado y si disponía de los elementos de acción y de reacción necesarios ante una obligada actuación de emergencia. También si el diseño y ubicación de los elementos tractores y remolcados del conjunto del tren es acertado, en los casos de impactos frontales o laterales.

La infraestructura

Hay que conocer si el estado de mantenimiento de la vía era el adecuado y si esta contaba, en el momento de originarse el accidente, con todos los sistemas que se diseñaron para su óptima y segura utilización, así como si estos sistemas estaban o no activos y si funcionaban correctamente.

El trazado

Pese a cierto alarmismo, manifestado por ciertos medios e incluso por técnicos, sobre si el diseño del trazado, con curvas de radio relativamente reducido, pudo ser la causa del grave accidente, me inclino a discrepar, ya que, al igual que se conduce en carretera, la velocidad de nuestros vehículos debe adaptarse a las características de la calzada en cada punto.

Y muchos interrogantes

La interacción entre el tren móvil y la vía como elemento fijo genera una nueva colección de cuestiones: ¿Existía plena compatibilidad y coordinación entre los elementos de seguridad embarcados en el tren y los que constituyen la dotación de la vía? ¿Se hallan instalados y en servicio en todos los kilómetros del itinerario los sistemas previstos para la explotación de la línea con seguridad y que se describen en el mapa anexo a la última declaración de red que ADIF ha editado en este año? ¿Se autorizó por cargo competente el inicio del servicio, tras la decisión y comprobación pertinente de que la línea reúne todas las exigencias para que los trenes circulen con seguridad?

Xosé Carlos Fernández es ingenieron técnico de obras públicas

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