Accidente en Santiago: La grabación de la caja negra confirma que el tren iba a 190

El balance es de 80 pasajeros muertos y 32 heridos en estado crítico, tres de ellos niños

la voz

Anoche eran ya 80 los muertos (73 en los vagones y 7 en los hospitales) en el descarrilamiento del tren Alvia que había partido de Madrid-Chamartín a las tres de la tarde con 218 pasajeros más la tripulación. La cifra de víctimas mortales es provisional porque en hospitales de Santiago permanecen ingresados 33 pasajeros en estado crítico, cuatro de ellos niños, según informaron fuentes de la Consellería de Sanidade. El tren tenía como destinos finales A Coruña (con llegada a las 21.14 horas) y Ferrol (a las 22.36). Pero a las 20.41, cuando solo le quedaban cuatro kilómetros para llegar a la estación de Santiago, la locomotora y sus ocho vagones de pasajeros descarrilaron en la entrada de la curva conocida como de A Grandeira, en Angrois, un tramo con velocidad limitada a 80 kilómetros por hora en el que el Alvia entró a una velocidad muy superior: la caja negra recoge la voz del maquinista, Francisco José Garzón Amo, reconociendo que entró en la curva a 190 kilómetros por hora. En otro momento, el maquinista preguntó por su móvil, lo que llamó la atención de los investigadores, que estudian analizar las últimas llamadas por si alguna hubiera distraído al conductor.

Las primeras investigaciones apuntan a que el tren circulaba correctamente, a 200 kilómetros por hora, en el tramo recto inmediatamente anterior a la fatídica curva, en la que la limitación es de 80. Pero el convoy casi no moderó su velocidad, y entró en la curva a 190 por hora, a 110 km/h más de lo permitido en ese punto. Los investigadores tendrán que descubrir por qué el maquinista monfortino, de 52 años, no redujo la velocidad. Si fue un error suyo o de la técnica.

Y eso es lo que intentarán saber los técnicos de la comisión de investigación de accidentes ferroviarios y los agentes de la Policía Judicial del Cuerpo Nacional de Policía. A estos el juez ya les ordenó que tomen declaración al maquinista, en condición de imputado, en el hospital «donde permanece custodiado», tal y como informaron ayer fuentes del Tribunal Superior de Xustiza. Francisco José Garzón aún no ha pasado a disposición judicial, y no se espera que lo haga al menos hasta la semana que viene. El magistrado que investiga el accidente también ordenó a la policía que custodie la caja negra del tren y recupere documentos que puedan ayudar a la investigación.

Ayer habían sido identificados 67 cadáveres y a todos se les practicó la correspondiente autopsia. Los otros 13 cuerpos no han podido ser identificados y hoy se les harán pruebas complementarias para conseguir una identificación plena. Si eso no fuese posible se analizarán muestras de ADN. Desde primera hora del día de ayer se tomaron muestras a los familiares por si fuesen necesarias.

Más de veinte médicos forenses de toda Galicia trabajan en las labores de identificación y de certificación de las muertes de las víctimas del accidente ferroviario. La dimensión del siniestro hizo que los profesionales adscritos al Imelga (Instituto de Medicina de Legal de Galicia) se movilizasen de manera espontánea a medida que se iba confirmando el alcance de la tragedia. Técnicos de otros puntos de Galicia se ofrecieron también a colaborar, sin que se estimase necesaria su participación.

El trabajo de los forenses se está viendo facilitado por la ausencia de grandes quemados entre las víctimas mortales, que siempre son los que generan más dificultades, según la experiencia de estos profesionales. Al ser la práctica totalidad de las muertes por múltiples traumatismos, se sigue un procedimiento sencillo porque no hay que hacer exámenes toxicológicos.

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