Salvan la vida tras estrellarse con un ultraligero en Foz

Los pilotos activaron el paracaídas de emergencia al desorientarse por la niebla


foz / la voz

Los dos tripulantes de un ultraligero -residentes en Valladolid, de 54 y 60 años de edad- salvaron ayer la vida tras estrellarse con la nave en la que volaban en Nois, en el municipio de Foz. Saldaron el incidente con contusiones y alguna otra herida, de las que fueron atendidos en el Hospital da Costa, pero de poca entidad. El ultraligero, moderno y de alta gama, sí resultó muy dañado y sus alas -la envergadura de la nave ronda los quince metros- destrozadas, pues en la caída se desprendieron del fuselaje. La niebla fue la que provocó el accidente.

Los dos tripulantes habían despegado por la mañana de Valladolid. Aterrizaron en Ribadeo para repostar y pasar el día, visitando la playa de As Catedrais y comiendo en la zona. Así lo explicaron desde el Club Aéreo de Ribadeo, donde apuntaron que se trataba de aviadores de «experiencia media», una apreciación con la que coincidieron ellos mismos: «El pilotaje es de doble mando y se puede decir que mi compañero tiene bastantes horas de vuelo», señaló uno de ellos.

La niebla

Por la tarde tenían previsto regresar a Valladolid, pero la niebla, espesa desde Ribadeo hacia Asturias, era una seria amenaza. «Nos dijeron que había unos claros en Foz y decidimos despegar para dar un rodeo y dirigirnos después a Valladolid, esquivando la niebla», continuó relatando uno de los aviadores, el de mayor edad.

Por delante les esperaban algo más de dos horas de viaje, pero a la altura de Foz surgieron los problemas. «Sí que había sol, pero al coger altura para evitar unas nubes nos cruzamos con otras y nos desorientamos», añadió. En medio de la niebla, sin visibilidad, optaron por usar el paracaídas pirotécnico que tiene el ultraligero, un dispositivo que se dispara con un cohete, lo que provocó una explosión que alarmó a los vecinos de la zona de Nois. Estaban a unos 700 metros de altitud y comenzaron a caer por gravedad, perdiendo el control de la aeronave.

Aterrizaje forzoso en un prado

Por fortuna fueron a tomar tierra en un prado en Nois. «Cuando surge el problema, de lo que estás pendiente es de recuperar el control de la nave. No se tiene excesivo miedo, pero al no poder hacerlo no queda otra que usar el paracaídas», explicaba anoche el piloto desde el Hospital da Costa, al otro lado del teléfono, mientras su compañero, el tripulante más joven, era valorado por los médicos. «Por fortuna no ha sido nada grave. ¿Que si hemos salvado la vida...? Pues supongo que se puede decir que sí», añadía, puntualizando que era el primer accidente de estas características que sufrían.

En su caída, las alas se desprendieron del fuselaje. Los equipos de emergencia, Guardia Civil y Protección Civil de Foz, entrada la noche, continuaban recogiendo piezas, mientras esperaban a la grúa que iba a llevar los restos al aeródromo de Ribadeo para ser analizados.

«¿Que si hemos salvado la vida...? Pues supongo que sí»; dice uno de los pilotos

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