¿Debe hablarse de déficit público a mitad de año?

Tomar como referencia lo que sucede en los primeros meses del año conlleva un enorme margen de error, sobre todo si se quiere determinar quién cumplirá mejor al cierre del ejercicio


Santiago / La Voz

Los últimos datos hechos públicos por Hacienda muestran que, entre enero y mayo, es decir, durante los cinco primeros meses del 2013, Galicia registró 405 millones de euros de déficit público, una cifra equivalente al 0,72 % de su producto interior bruto (PIB). Una proporción que deja a Galicia, comunidad que había hecho bandera del cumplimiento, en un provisional puesto en el furgón de cola. A la espera de que el Consejo de Política Fiscal y Financiera precise definitivamente el objetivo para el 2013 -todo hace presagiar que se impondrá un modelo asimétrico-, lo cierto es que la lupa de Hacienda y la constante vigilancia sobre las comunidades empuja, en ocasiones, a extraer conclusiones precipitadas que no se corresponden con lo que sucede al final del año. Y el cierre del ejercicio es lo más relevante.

Aparecer con un déficit muy bajo o incluso superávit a estas alturas del año puede interpretarse como algo positivo, pero en realidad también indica una enorme precariedad de una autonomía para disponer de recursos de gasto. El dato que ofrece periódicamente Hacienda mide el equilibrio de gastos y de ingresos acotado a lo que va de ese ejercicio. Y aquí influyen muchas variables: por ejemplo, si se ingresan o no anticipos del Estado, si se han recibido o no fondos europeos o, quizás lo más importante, si se cumple realmente el ritmo de ejecución presupuestaria.

En resumen, tomar como referencia lo que sucede en los cinco primeros meses del año conlleva un enorme margen de error. Sobre todo si se quiere determinar quién cumplirá mejor al cierre del ejercicio.

El dato del 0,72 % que sitúa a Galicia como una de las comunidades con más déficit es muy inferior al que registraba la autonomía durante el primer semestre del 2012 (1,07 % del PIB), lo que muestra que una dinámica de ajuste en el gasto. A ello se suma que gran parte de los ingresos se concentran en la segunda mitad del ejercicio, por lo que el dato hecho público esta semana por Hacienda no es indicativo de lo que pueda ocurrir al final del 2013.

Mientras la Xunta, sin atisbo de duda, garantiza que cumplirá el objetivo, la oposición siembra la sospecha sobre la inagotable ingeniería que permite cuadrar los números, bien sea por cerrar el ejercicio antes de tiempo, bien por difundir una deuda con terceros inferior a la real. Una polémica que siempre acompaña a este debate.

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