El juez imputa a la red de pedófilos conspiración para el asesinato

El juez de Aranjuez ratificó la prisión para los tres encarcelados en Teixeiro y Alcalá. La mayoría de los detenidos pertenecen a un nivel social medio alto


a coruña / la voz

La Policía Nacional detuvo a nueve presuntos pedófilos, pero solo tres ingresaron en la cárcel y ahí siguen porque su silencio o sus excusas no convencieron al magistrado de Aranjuez, que ayer mismo ratificó la prisión tras una vista en la que el fiscal solicitó que se les impute, además de un delito de corrupción de menores, otro de conspiración para el asesinato.

Por supuesto que el coruñés Arcángel de Torres y el arteixán José Manuel Moledo negaron que quisieran matar a un niño, como sostiene la policía. No solo a uno, pues los agentes hablan de tres, según se desgrana de las conversaciones intervenidas a los imputados. Y todos gallegos. Por eso mismo, el magistrado del Juzgado número 2 de Aranjuez, que hasta ayer llevó la instrucción del caso, decidió inhibirse en favor de los tribunales coruñeses porque es en esta ciudad donde, supuestamente, se cometieron o iban a cometerse los delitos más importantes.

La policía está convencida de que la red tenía ya sus ojos puestos en varios menores. Los agentes llevaban casi año y medio siguiendo la pista de los sospechosos y ante la posibilidad de que llevaran a cabo sus macabros planes de inmediato, que no eran otros que los de secuestrar, violar y luego asesinar a un menor, aceleraron la operación. Fuentes de la investigación sostienen que de las conversaciones y comentarios grabados a los detenidos se deduce que los planes que fueron cocinando a lo largo de este último año estaban a punto de ejecutarlos.

Más sospechosos

Los agentes que capitanearon la operación contra la pedofilia en Internet desarrollada en varios puntos de la Península, y a la que bautizaron con el nombre de Arkángel, detuvieron a nueve personas, pero no descartan que hayan muchas más involucradas en mayor o en menor medida. «Casi todas ellas de un nivel medio alto», puntualizan.

Y pese a que Arcángel de Torres y los demás detenidos afirmaron con rotundidad que jamás han tocado a un niño, la policía asegura que el material recopilado demostrará lo contrario. Porque además de compartir material pornográfico con niños como protagonistas, «planeaban, supuestamente, secuestrar a menores para someterlos a prácticas sádicas»; si bien los imputados sostienen que todo era de palabra, producto de su imaginación y que jamás habían pensado llevar a cabo todas «las barbaridades» que se confesaban en el chat.

Arcángel de Torres fue el más claro. Se sinceró. Reconoció la autoría de todas aquellas atrocidades que le cazaron en el chat, pero entendidas como una mera fábula, que nunca le hizo daño a un niño ni se lo hará jamás.

«Eso es falso», le responde un portavoz policial. Cuenta que los arrestados mantuvieron conversaciones en las que hablaban de «encerrarlos en condiciones infrahumanas e iniciarlos en prácticas sexuales tras ser previamente drogados para que no pudieran recordar esos abusos». Luego está el material informático que les intervinieron con pornografía protagonizada por menores de edad, y «diversa documentación» en esa línea que ahora tendrá que ser analizada más a fondo por los especialistas de la Policía Nacional. Los investigadores consideran a tres de los arrestados, concretamente a los que están en prisión (los dos coruñeses y un tercero de Alcalá de Henares) de ser los más peligrosos de todo el entramado. No en vano, los acusan de intercambiar sus experiencias personales sobre abusos y relaciones sexuales con menores de edad e incluso de homicidios. De hecho, a los encarcelados y a los que fueron puestos en libertad, aunque con cargos, les imputan delitos de conspiración para el asesinato, agresión sexual, abuso sexual, corrupción de menores, trata de seres humanos y tenencia de pornografía infantil, según los casos.

Toda la trama salió a la luz gracias a la denuncia de un internauta, que entró en contacto por la red con uno de los miembros del grupo y les contó a las autoridades que el hombre le había propuesto que formase parte de la trama en la que se compartían imágenes y se hablaba de prácticas sexuales con menores. Algunas de esas prácticas, como la de los secuestros, eran solo parte de un plan.

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