«No hay un perfil de pedófilo, puede ser cualquiera»

El psicólogo clínico Miguel Cueto afirma que hay que fomentar el vínculo entre padres e hijos


redacción / la voz

Que un pedófilo pueda rondar a un menor es un temor constante entre los padres. Mayor es todavía el miedo a que acabe convertido en pederasta si comete un delito sexual. Cómo prevenir o cómo blindar a un hijo ante personas con ese perfil es la gran pregunta que les ronda la cabeza. La respuesta la da el psicólogo clínico, director de Cepteco y Máster en Sexualidad Humana y Sexología, Miguel Ángel Cueto, que avanza que lo mejor es «estrechar el vínculo entre padres e hijos para que los pequeños tengan la suficiente confianza como para contar cualquier cosa».

-¿Contar qué?

-Lo que vean extraño porque muchas veces el abusador suele tener relación con la familia o incluso ser parte de ella, un padrastro u otro familiar cercano...

-Un pedófilo puede no acabar convertido en pederasta.

-Para que haya un delito de abuso tiene que haber varios factores conjugados. Debe haber coacción, fuerza, sorpresa, engaño, una diferencia de edad de entre cinco y diez años... Las conductas de abuso pueden ser con contacto o pueden carecer de él. Luego hay que tener en cuenta que no hay un perfil de pedófilo, puede ser cualquiera. Lo único es que más del 85 % son hombres. Cualquier hombre puede tener el deseo. Algunos tienen únicamente fantasías, pero no llevan a cabo el delito. No es delictivo, no cometen pederastia. Otra cosa es utilizar al menor.

-¿Cómo habría que tratarlo?

-Hay personas que tienen deseo por los menores, cuando no lo pueden evitar lo consultan porque quieren ayuda. Hay que hacer una evaluación y ver cómo es el autocontrol que tienen para poder ayudarles a superar ese tipo de problemas. Hay tratamientos para prevenir el deseo, pero creo que es mejor una terapia psicológica. Hay que evitar el riesgo, modificar hábitos de conducta...

-El problema es que con las redes parece agravarse.

-Internet da una mayor facilidad a la hora de hacer relaciones a través de las redes sociales. El adulto puede pasar por otro niño. Los padres deben vigilar las redes.

-¿Es esto ya un problema importante?

-Es bastante importante porque la incidencia de casos de abuso en España es de entre el 19 y el 22 % de niñas, mientras que el porcentaje baja a entre 16 y 15 % entre los niños. Lo corroboran varios estudios.

El año pasado se encontraban en trámite en los distintos juzgados españoles un total de 281 diligencias previas por la utilización de menores con fines pornográficos. Según la última memoria de la Fiscalía General del Estado, en Galicia estaba judicializadas por ese delito un total de 36 causas, la mayoría en las provincias de A Coruña (25) y Pontevedra (7). Las otras cuatro se reparten por igual en las de Lugo y Ourense.

Se trata de una modalidad delictiva cuyo crecimiento guarda una clara relación con el desarrollo de las tecnologías de la información y que guarda una relación directa con la proliferación de los teléfonos móviles de última generación entre niños y jóvenes.

La respuesta penal

El delito de acceso a niños con fines sexuales a través de las tecnologías de al información se encuentra castigado en su modalidad básica con la pena de prisión de uno a tres años o multa de 12 a 24 meses. En su modalidad cualificada con esa misma pena en su mitad superior, esto es, pena de prisión de un año y seis meses a tres años o pena de multa de 18 a 24 meses.

Cuando los autores o cómplices de este delito son los ascendientes, tutores, curadores, guardadores, maestros o cualquier otra persona encargada de hecho o de derecho del menor, sus respectivas penas se aplican en su mitad superior, según el Código Penal vigente.

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