Un montaje para despedirlo acusándolo de abusos sexuales

Los dueños de una autoescuela en Ourense dieron 500 euros y una lavadora a una joven para que denunciara a uno de los monitores


ourense / la voz

Un matrimonio propietario de una autoescuela en Ourense «ideó y convenció» a una mujer para que formalizara una denuncia falsa contra un empleado, monitor de la escuela de conducción, imputándole un delito de agresión sexual. A cambio de presentar y ratificar la denuncia por esa falsa agresión, la mujer recibió como recompensa 500 euros y otros regalos, como una lavadora, un ordenador y una cama.

El móvil de esta actuación de la pareja, según reza en la sentencia que se acaba de conocer, era las «importantes diferencias a nivel laboral» que el matrimonio tenía con su empleado, que a raíz de la denuncia falsa fue detenido por agentes de la Policía Nacional ante su trabajo y ante sus vecinos y sufrió un trastorno ansioso depresivo, que lo tuvo de baja 105 días.

La magistrada del Juzgado de lo Penal 2 de Ourense, Susana Pazos, acaba de condenar a los tres acusados de un delito de denuncia falsa, el matrimonio formado por Antonio Ramón Rey Iglesias y María Ángeles Filgueira Méndez, como inductores, y a la falsa denunciante, Rosa María Prieto Varela, a la pena máxima por este delito, 24 meses de multa, aunque con una cuantía diaria diferente atendiendo a la situación económica precaria de la falsa acusadora. Rosa Prieto tendrá que pagar 2.160 euros, y el matrimonio acusado, 5.760 euros cada uno. Estos recurrirán la sentencia. Los tres tendrán que indemnizar solidariamente al perjudicado con doce mil euros por daños morales.

La resolución judicial declara probado que el 16 de noviembre de 2009, Rosa María Prieto, de 37 años, denunció que el profesor de la autoescuela, durante una clase, le comenzó a tocar un muslo, le propuso una relación sexual, le impidió salir del coche y le retorció un brazo. Presentó un parte de lesiones que en realidad le había ocasionado «el acusado Antonio Rey, a fin de dar apariencia de veracidad a la denuncia». La explicación la encuentra la jueza en que el matrimonio había intentado vender la autoescuela a su empleado sin haber llegado a un acuerdo, que le debían varias mensualidades de su salario y que al día siguiente de haber presentado la denuncia había un acto de conciliación laboral. La confesión de la acusada Rosa Prieto en el acto del juicio de que fue el matrimonio quien la convenció para formalizar la denuncia la creyó la jueza por no haber razón para que esta mujer los acusara falsamente.

Fue clave el testimonio de otra mujer que declaró que el matrimonio le había propuesto denunciar al profesor a cambio de dinero, pero ella no aceptó. Un testimonio de que el acusado conocía a Rosa como cliente de una casa de citas le pareció inverosímil a la juez, que calificó de «terribles insinuaciones» las vertidas en el juicio.

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