El superviviente del atraco de A Cañiza: «Nos estaban esperando»

El fiscal jefe imputa ahora cargos de homicidio a todos los acusados


Pontevedra / La Voz

Prometía un día soleado. El 18 de agosto del 2010, el por entonces cabo Alfonso José Riveiro Cabaleiro estaba preparando los papeles para transferir el mando del puesto de Covelo a un sargento cuando fue alertado de que había saltado la alarma silenciosa de una sucursal de A Cañiza. Minutos después, su compañero Jorge Piñeiro yacía abatido y él había recibido el impacto de tres proyectiles. «Nos estaban esperando», sostuvo ayer en la Audiencia Provincial de Pontevedra.

Su testimonio fue, por momentos, estremecedor y arrancó las lágrimas de los allegados y familiares de la víctima que asistían al juicio. Pese al tiempo transcurrido, los recuerdos son muy vívidos. «Esto es una cosa que no vas a olvidar nunca», dijo. De este modo, relató que, al poco de personarse en la entidad, José Vilar Casal, Pepiño, le salió al encuentro apuntándole con una pistola, al tiempo que le decía: «Déjame marchar y aquí no pasa nada».

Su interlocutor se le fue aproximando hasta que, ya casi cuerpo con cuerpo, el agente apartó con su mano el cañón hacia un lado. Se produjo la primera detonación. «Instintivamente», Riveiro Cabaleiro replicó y alcanzó a Pepiño en el cuello.

«Me has dado en la garganta», fue lo que el acusado, supuestamente, le dijo antes de comenzar a apretar repetidamente el gatillo. Pese a ser alcanzado en tres ocasiones, consiguió reducir y engrilletar al sospechoso. Su pareja de patrulla, Jorge Piñeiro, no tuvo tanta suerte. «Mi cabeza solo estaba pensando en los hijos de mi compañero», señaló el agente superviviente.

Tras escuchar este testimonio, el fiscal jefe de Pontevedra, Juan Carlos Aladro, si bien mantuvo los más de 25 años de prisión -12 años y 8 meses por homicidio; 8 años por intento de homicidio; un año, 11 meses y 29 días por robo con intimidación; y 3 años por tenencia ilícita de armas- que solicitaba para Pepiño, incrementó considerablemente las penas solicitadas para los otros encausados.

Si inicialmente pedía para José Ángel Martíns Mendoza, el Peque, y Fernando Condines Portela únicamente las penas por el robo y la tenencia ilícita de armas, finalmente les imputó también los dos cargos de homicidio que pesaban sobre Pepiño.

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