Laxe y Albor aceptan la cumbre de expresidentes y Touriño da largas

Feijoo se ve «na obriga» de «aproveitar» las ideas de sus antecesores


santiago / la voz

Los tres expresidentes vivos de la Xunta han acogido divididos la decisión de Alberto Núñez Feijoo de convocarlos a una cumbre ante «a magnitude dos desafíos sen precedentes» que afronta Galicia: dos con entusiasmo y el otro, cauteloso, con reservas. Tanto Gerardo Fernández Albor (PP) como Fernando González Laxe (PSOE) acudirán a esa cita sin dudarlo, mientras que el también socialista Emilio Pérez Touriño se lo está pensando; de momento, elude aclararlo. Ayer, el actual jefe del Ejecutivo confirmó que había cursado a sus predecesores la llamada al consenso avanzada por La Voz horas antes y, en rueda de prensa, argumentó: «Creo que teño a obriga de escoitar, e con atención, todas as ideas que teñan».

Primera autoridad de la comunidad en el período 2005-2009, un esquivo Touriño declinó despejar si se apunta o se borra. «Recibín unha carta [de Feijoo] na que nos anuncia a intención dun encontro. Agora o terá que concretar, xa veremos en que consiste... A iniciativa é súa; polo tanto, non teño nada que valorar», se limitó a responder cuestionado al respecto.

En el polo opuesto, Laxe (1987-1990) no solo aplaudió la posible celebración de la reunión, sino que manifestó confianza en que «salgan muchas cosas de ahí, en función de cómo se quiera organizar y del grado de compromiso que cada uno se marque». Con el reto prioritario de «parar la sangría del desempleo» en el horizonte, cree que él y sus colegas pueden resultar útiles para diversas misiones: «Desbloquear ciertos temas usando nuestros contactos», asesorar en áreas de su dominio, representar a la comunidad en foros en el extranjero y «contribuir en problemas enquistados aportando posiciones equidistantes, armoniosas», por ejemplo.

En una línea similar, Albor (1982-1987) calificó de «excelente» la propuesta de cumbre. «Necesitamos -adujo- juntar fuerzas, tender puentes para salir de esta crisis, porque es el momento de la unión, no el de los partidos». De hecho, el popular opina que la foto de esa reunión incluso «podría servir de ejemplo a muchos para que aparquen sus diferencias y remen en la misma dirección».

Entretanto, con la «lealdade» por bandera, en aras de «axudar ao país», Feijoo se comprometió a «aproveitar» las sugerencias de sus predecesores, su «experiencia». Algo «normal», dijo.

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