Condena de un millón de euros a un ferrolano por dejar tetrapléjico a un amigo

El conductor que causó el accidente había consumido alcohol y cocaína

David Bouza precisa una silla de ruedas especial y la ayuda de terceros para su vida diaria.
David Bouza precisa una silla de ruedas especial y la ayuda de terceros para su vida diaria.

ferrol / la voz

La jueza ha fijado una indemnización de más de un millón de euros para un joven ferrolano que quedó tetrapléjico tras un accidente de tráfico ocurrido a las cuatro de la madrugada del 22 de marzo del 2009. El coche en el que viajaba se estrelló contra el petril central de una glorieta que había sido habilitada días antes y que se encuentra sobre la autopista de entrada a Ferrol, cerca del puente sobre la ría. Fue el colofón, literalmente, de una noche de alcohol y drogas.

El automóvil en el que viajaba David Bouza González, actualmente de 27 años, era un Seat Ibiza. Al volante iba David S.L., y en la parte de atrás, un tercer ocupante. La glorieta entró en servicio junto con una nueva vía que enlaza Narón y Ferrol, por la ribera sur del fondo de la ría. De manera que entonces era muy utilizada por los jóvenes que iban de marcha a Xuvia (Narón) y regresaban a Ferrol.

El conductor iba muy afectado y, por ello, dice la jueza Jimena Couso (Juzgado de lo Penal número 1 de Ferrol), ocurrió el siniestro. Regresaban de Xuvia, subieron la pendiente de acceso a la glorieta a una velocidad muy superior a la fijada para ese tramo y al llegar a la rotonda, en lugar de detenerse y rodearla, siguió de frente y se estrelló contra el muro central de hormigón, perforándolo y cayendo por el ribazo interior. El coche quedó en un plano inferior, situado a siete metros por dejado de la glorieta.

Debido a que todos quedaron heridos, la Guardia Civil de Tráfico no pudo efectuar la prueba de alcoholemia. Pero los agentes recabaron autorización del juez de guardia para utilizar sangre extraída para la analítica hospitalaria, que fue concedida.

Restos de cocaína y cannabis

El resultado evidencia el estado en que el acusado (el conductor) manejaba su vehículo: 1,15 gramos de alcohol por litro de sangre y restos de cocaína, benzoilecgonina, cocaetileno y cannabis.

Las lesiones de David S.L. tardaron en curar 171 días, de los que 13 estuvo hospitalizado.

La jueza no tiene dudas sobre la mecánica del accidente: «La merma de reflejos y de las condiciones de atención, capacidad y reacción provocadas por la ingesta de alcohol y drogas y el exceso de velocidad fueron determinantes en el siniestro». Es decir, todas las circunstancias para condenar al conductor por un delito contra la seguridad vial en la modalidad de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas y drogas tóxicas, en concurso con dos delitos de lesiones (por los ocupantes heridos) por imprudencia grave.

La condena es a dos años y seis meses de cárcel, y retirada del carné durante tres años y siete meses. La sentencia no es firme y puede ser recurrida ante la Audiencia Provincial. La responsabilidad civil corre a cargo de la compañía de seguros.

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