El alcohol amenaza a la adolescencia gallega

Los expertos alertan de que los jóvenes no valoran los daños que causa su consumo


redacción / la voz

Son de A Coruña, de Pontevedra, de Mazaricos, de Vimianzo, de Cabana, de Buño, de Viveiro... Confiesan que llevan saliendo de noche desde los quince años. Algunos empezaron a los dieciséis. Ahora rondan la veintena. Los escenarios en los que han ido actuando a lo largo de todo ese tiempo son variados, con ambientes muy diferentes. Desde Santa Comba a Cee, Cambados, Pontecesures, Pontevedra, el botellón de los jardines de A Coruña, las fiestas patronales del verano... Echando la vista atrás, reconocen un hecho que asusta a las autoridades sanitarias: «Antes, cando eras máis novo, bebías para doblar. É o que fan moitos rapaces pequenos porque teñen que marchar pronto para a casa. Á nosa idade xa o tomas con calma». Las encuestas que maneja la Consellería de Sanidade muestran que un 78,6 % de los menores de entre 14 y 18 años han consumido alcohol alguna vez. Y lo que es más alarmante, un 30 % de los que tienen 14 confiesan que lo han hecho en los últimos treinta días.

Por eso, aunque el número de menores atendidos por los servicios de urgencia del 061 debido a la ingesta de alcohol ha ido bajando paulatinamente al pasar de más de 600 entre los años 2009 y 2010 a 445 en el 2012, o que el número de ingresos también ha descendido desde los 13 del 2009 a los 7 del año pasado, el tema alarma. Y lo hace, sobre todo, por las consecuencias que tiene para la salud en organismos que todavía no se han desarrollado del todo. Además, como explican fuentes del Sergas, resulta muy peligroso porque en Galicia, «al contrario de lo que ocurre con el tabaco, no hay una conciencia del daño que produce el alcohol. Y no la hay ni en los menores ni en los adultos».

Esa preocupación de las autoridades sanitarias es la que les llevó en el año 2010 a aprobar la Lei de Prevención de Consumo de Bebidas Alcohólicas en Menores, pero de momento no se atreven a atribuir a la nueva norma el descenso de las cifras de ingresos o atenciones urgentes. De hecho, muchos menores no llaman salvo que la cosa se ponga muy fea porque saben que cuando un menor de edad llega a un hospital o es atendido por el 061 los sanitarios tienen la obligación de llamar a sus padres.

Fácil acceso

Otro de los hándicaps con los que se topa la Administración autonómica es que a los chavales aún les resulta relativamente fácil comprar alcohol, aunque no tengan la edad mínima requerida. «Compro donde coincide, pero nunca tuve problema», explica un joven de 17 años de la zona de A Coruña. Y no solo enumera supermercados donde ha hecho la operación, también algunos chiringuitos o bares donde nunca le han pedido el carné. «Tampouco piden nada nos pubs. Ao mellor dinche algo ás dúas, pero as catro xa nada, e como sexas muller aínda peor porque detrás dunha rapaza entran catro homes», apunta otro joven de la pandilla, este ya mayor de edad. En lo que va de año la Policía Autonómica ha multado por ese motivo a 212 locales de toda Galicia. Y los controles continúan por concellos de toda la comunidad.

¿Pero qué beben los jóvenes? «Ron, tequila, ginebra... e cando queres agarrala ben, chupitos», dicen. De lo que no hablan porque nunca lo han visto es de empapar tampones en alcohol u otras modalidades como echar alcohol por los ojos.

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