Beiras golpea el escaño de Feijoo en una sesión tensa

El PP pide de forma oficial la dimisión del líder de AGE tras una sesión en la que el presidente de la Xunta planteó judicializar la polémica sobre sus fotos con Marcial Dorado

La escena del puñetazo de Beiras en el escaño de Feijoo

Santiago / La Voz

Ni siquiera el diputado más veterano del PP, Miguel Santalices, era miembro del Parlamento de Galicia cuando, en marzo de 1993, Beiras imitó a Nikita Kruschev sacándose el zapato y blandiéndolo desde su escaño para protestar contra la reforma del reglamento de la Cámara impulsada por Fraga. Aquella se convirtió en una de las imágenes más famosas de la historia de la institución autonómica y Beiras volvió ayer a protagonizar otra, al levantarse de su asiento para dirigirse desafiante al presidente de la Xunta y golpear la mesa de su escaño. Del zapatazo de hace 20 años pasó al puñetazo de ahora, y el telón de fondo lo puso el bronco debate que enfrentó a Núñez Feijoo con la oposición por las fotos que lo vinculan al narcotraficante Marcial Dorado.

Pero no fue Beiras, sino el líder del PSdeG, Pachi Vázquez, y el portavoz del BNG, Francisco Jorquera, los encargados de pilotar la sesión de control al jefe del Ejecutivo, al que intentaron acorralar con preguntas muy precisas sobre su relación con Dorado. En el fragor de la réplica a Jorquera, a Feijoo le bastó una alusión al zapatazo de Beiras y al requiebro que este sufrió hace quince días cuando se emocionó al recordar a las víctimas del narcotráfico para que el veterano dirigente nacionalista se levantara con aspavientos de su silla para regañar a Feijoo: «¿Que se cre vostede, o xuíz supremo do país?», le espetó.

Y acto seguido achicó el espacio con el mandatario autonómico, encarándose a él físicamente, para decirle que era «indigno» para ser presidente. «Un pouco de decencia», lo amonestó Beiras, tras golpear sonoramente su escaño, en medio del asombro y las protestas de los diputados del PP, que concedieron al incidente rango de especial gravedad.

La presidenta de la Cámara, Pilar Rojo, intentó poner orden sin demasiado éxito, recordándole los derechos y obligaciones al portavoz de AGE. Y este seguía exhibiendo su enfado: «Isto non hai dios que o aguante», vociferó, antes de abandonar la sesión. El hemiciclo se dividió en seguida en dos mitades, con las bancadas de la izquierda y de la derecha intercambiando acusaciones e insultos, mientras el portavoz del PP, Pedro Puy, levantaba la voz contra la propia Pilar Rojo: «¿Hai algúns deputados da Cámara que teñen bula?», preguntó irónicamente Puy, para recordar que Beiras no había sido expulsado.

Irritación de Feijoo

Feijoo expresó de inmediato su irritación con la escena vivida, tildándola de «espectáculo bochornoso» y pidiéndole a Jorquera que no compita por llevarse el «premio de imitador de Beiras». Es más, el presidente se negó a contestar a la siguiente interpelante, Yolanda Díaz, compañera de grupo de Beiras, a la que exigió que pidiera disculpas en su nombre por la escena intimidatoria vivida instantes antes.

La coportavoz de AGE no solo no accedió a tal petición, sino que acusó a Feijoo de estar instalado en la «mentira política» por haber afirmado que, a la altura de 1995, desconocía las actividades de Marcial Dorado. «A súa falta de ética esixe a súa dimisión», sentenció.

«No PP estamos fartos»

Nada más concluir su intervención, Yolanda Díaz recibió dos besos de Beiras, justo después de que Feijoo abriera su micrófono para cerrar el debate y poner el grito en el cielo: «Estamos fartos -exclamó-, fartos de que a este Goberno, a este partido, se lles chame criminais». Y adujo que también estaba harto de que cuando se coacciona a cargos populares se vea como algo «lóxico» y, en cambio, si le ocurre lo mismo a representantes de la oposición se considere «fascismo», en alusión a unas declaraciones hechas por Beiras a La Voz sobre los escraches.

Así que el mandatario se plantó ante la coportavoz de Alternativa Galega de Esquerda en el debate sobre las fotos de Marcial Dorado: «Non merece hoxe por hoxe ninguna resposta», le espetó, amparado por una contundente ovación de la bancada popular.

El presidente de la Xunta le dijo a Díaz, eso sí, que en los próximos días remitirá por escrito todos los datos demandados «á Cámara, á Xustiza e a Galicia», dejando así abierta la puerta a la judicialización del caso.

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