El batallón de los 1.100 de Beiras

Anova celebra el domingo la primera sesión de su asamblea tras ser creado como un partido sin sedes ni liberados y con solo un ordenador


Santiago / La Voz

Nace como un antipartido, o al menos en las antípodas de lo que son los partidos de corte clásico. Carece de sedes y de personal liberado, ya que su aparato se ciñe a un único contratado a tiempo parcial que se desenvuelve desde un ordenador que tiene instalado el Trisquel Linux, el software libre desarrollado en la Universidade de Vigo. Es Anova, la formación política creada por Xosé Manuel Beiras tras escindirse del BNG, que cuenta con un batallón de 1.112 militantes y que este fin de semana celebra la primera vuelta de su asamblea con los pies anclados en la izquierda nacionalista, pero con la vista puesta en la exitosa experiencia de Le Parti de Gauche de Jean-Luc Mélenchon o en la Syriza griega.

La vía tomada por Mélenchon, el exministro francés de Educación que en el 2008 abandonó la disciplina del Partido Socialista para fundar Le Parti de Gauche, con cuatro millones de votos en las últimas presidenciales galas, es inspiradora para Anova Irmandade Nacionalista. Tras cuatro años de andadura, los gauchistas debatieron hace unas semanas en Burdeos -congreso al que Beiras acudió de invitado- la opción de contratar a un liberado. Y todo este tiempo operaron sin aparato.

También Anova contrató hace unas semanas a su primer empleado a media jornada, pues a sus voluntarios se le acumulaba el trabajo para registrar las altas y expedir los carnés. «Hoxe a política xa non gravita nas constantes de Newton, senón nas variables de Einstein», sostiene un colaborador de Beiras, que ve innecesario el disponer de una organización con un amplio aparataje para tener éxito.

Locales prestados

Efectivamente, la mayor estructura de Anova es una página web. Es un partido que opera como de prestado, sin locales. Ni siquiera tienen una sede central. En Santiago, acostumbran a reunirse en una sociedad gastronómica y, en Ourense, en un bar que cerró sus puertas por falta de clientela. Como sede nacional oficiosa utilizan un local que sufragan sus activistas en Gondomar. Otra rareza.

La organización se financia únicamente con cuotas de sus militantes, de un mínimo de 3 euros mensuales, y no opera con la banca tradicional. Su cuenta está residenciada en la Caixa Rural Galega, a la que ven como la única entidad financiera gallega y que, por mandato estatutario, tiene prohibido prestarle dinero a los partidos políticos.

Este es el perfil de la organización que este domingo reunirá a sus militantes y simpatizantes en una «asamblea deliberativa», en lo que viene a ser la primera vuelta de su asamblea nacional, también la primera, que culminará ya con la toma de decisiones en la segunda ronda, marcada para los días 8 y 9 de junio.

La formación de Beiras explora horizontes más allá de los laboratorios de la Alternativa Galega de Esquerda (AGE), la coalición que crearon junto a Esquerda Unida para concurrir a las elecciones autonómicas. Esa coalición, que opera únicamente en el Parlamento gallego, fue una alianza ad hoc para las autonómicas, pero que Anova no prejuzga que se tenga que extender tal cual a otros procesos electorales. Su empeño, ahora mismo, es tener capacidad para volar en solitario.

Y para lograrlo, su principal baza es un dirigente de 77 años, al que le prepararon una intensa agenda de actos por toda Galicia para atraer a quienes comparten su forma de hacer política.

68 asambleas locales

Sin ir más lejos, Beiras participó en la última semana en actos en A Coruña, Lugo y este mismo jueves lo hará en Monforte. Y de aquí a junio, volverá a darle la vuelta al país como a un calcetín para buscar base con la que elevar el número de asambleas locales, constituidas por ahora en 68 localidades.

Cuando el Encontro Irmandiño, el embrión de lo que hoy es Anova, se escindió del BNG, en febrero del 2012, no era más que un colectivo de 180 militantes. Al poner el pie fuera del Bloque y formar el Novo Proxecto Común, no tardó en elevar su talla hasta el medio millar, que es el capital humano que aportó más tarde a la fundación de Anova, proyecto en el que también confluyeron la FPG y otras formaciones de corte soberanista.

El batallón de Beiras está formado ahora por 1.112 activistas y la previsión de Anova es elevarlo hasta los 1.900 o 2.000 afiliados antes del verano. Eso les valió para rebasar en las autonómicas los 200.000 votos, de los que habría que detraer la parte incierta que aporta EU-IU. En todo caso, Anova tiene la mejor ratio de votos por militante de la política gallega. Y por encima, no se ponen límites.

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