La oposición sopesa la moción de censura

La idea seduce a AGE y al Bloque, pero los socialistas afirman que tal posibilidad no está ahora en su agenda


redacción / la voz

Dentro de cuatro días, el Parlamento Foral de Navarra debatirá la primera moción de censura de su historia, presentada por Bildu y Aralar únicamente para reprobar a la presidenta Yolanda Barcina (UPN), pues la iniciativa no tiene posibilidad alguna de prosperar. Y una medida de este calado ha empezado a ser valorada en Galicia por algunos representantes de las fuerzas de la oposición, como la secuencia lógica al asunto de las fotos de Alberto Núñez Feijoo con el narco Marcial Dorado, que tuvieron el mérito de poner de acuerdo a toda la oposición para reclamar la dimisión del presidente de la Xunta.

El Grupo Socialista, al igual que el Bloque y la coalición Alternativa Galega, quiere seguir sacándole jugo al affaire de Feijoo, pero una vez que ya dispararon por elevación exigiendo de forma concertada la renuncia del jefe del Ejecutivo, qué más puede hacer la oposición para mantener vivo el asunto en el plano político. ¿Cuál es el siguiente paso?

Tanto desde AGE como desde el BNG, dos de sus representantes sostienen que el registro de una moción de censura sería «desexable» o, como mínimo, se tendría que «valorar», pero ambos ponen por delante una serie de obstáculos que no son menores, y que podrían hacer frustrar la iniciativa. Para empezar, ni el Bloque, con siete diputados, ni Alternativa, con nueve, llegan por separado al mínimo exigido de 15 parlamentarios para impulsar la moción de censura. El PSdeG sí rebasa el umbral, con 18 diputados, pero desde el entorno de Pachi Vázquez dicen de la moción: «Non está na axenda».

Iniciativa conjunta

Cabría la posibilidad de que AGE y el BNG, que unidos suman 16 escaños, registraran la iniciativa conjuntamente, pero en ese caso la dificultad estribaría en retratarse designando un candidato alternativo a la presidencia de la Xunta, uno de los requisitos de este debate. Y ver al BNG avalando a Beiras como candidato alternativo o ver a los escindidos del Bloque que conviven en AGE refrendando en este papel a Francisco Jorquera es una opción tan ilusoria y remota que carece de cualquier anclaje en la realidad.

Eso no quita que a AGE o al BNG no les seduzca la idea de la moción de censura. Hace poco menos de tres meses, en un debate de la diputación permanente del Parlamento, el propio Xosé Manuel Beiras se lamentaba de no haber iniciado la actual legislatura presentando una moción de censura para reprobar las políticas del Gobierno de Feijoo y le hacía una especie de guiño al PSOE para que, en vez de pedir comparecencias, registrara la moción de censura.

Pero no está claro que el PSdeG, pendiente de renovar su liderazgo en los próximos tres meses, esté en disposición de subir el siguiente peldaño en la escalada contra Feijoo y registrar la moción de censura, como hizo este grupo en dos ocasiones en la historia de la autonomía: una, en 1987, cuando forzó la caída del Gobierno de Fernández Albor, y otra, en diciembre del 2002, tras la catástrofe del Prestige.

El BNG, con Beiras al frente, promovió otras dos: una por la crisis de las vacas locas, en enero del 2001, contra un Fraga bien parapetado en sus 41 escaños, y otra coincidiendo con el Prestige. El tiempo dirá si Feijoo, al igual que le ocurrió a todos sus predecesores de su mismo partido, acaba teniendo también su propia moción de censura.

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