Fiestas juveniles arrasan 8 casas rurales de Santiago en seis meses

Los propietarios de la zona deciden no alquilarlas a menores de 25 años


Negreira / La Voz

«Viámolo vir, porque dende hai un tempo o problema foi crecendo como unha bola de neve». Así resume Ana Iglesias, propietaria de un negocio de turismo rural en Ames, la oleada de vandalismo que trascendió tras el suceso de la casa A Ribeira do Tambre (A Baña), arrasada el pasado fin de semana durante una fiesta de cumpleaños. En la zona de Santiago se han producido en los últimos seis meses al menos ocho casos de desperfectos graves durante fiestas de cumpleaños o despedidas de soltero, unos denunciados en la Guardia Civil y otros solventados con acuerdos con los autores y sus familias para hacerse cargo de los daños. Ana acaba de cerrar una de sus casas, la de Raíces, harta de sufrir constantes daños en este tipo de fiestas.

La gravedad de la situación es tal que los propietarios de casas rurales próximas a Santiago acordaron hace dos meses rechazar el alquiler de sus inmuebles para este tipo de fiestas a menores de 25 años. Igualmente, la Federación Galega de Turismo Rural (Fegatur) tratará este problema en su próxima asamblea, anunció ayer su presidente, Cesáreo Pardal.

Uno de los incidentes más recientes es el de O Fogar do Selmo, en Urdilde (Rois). El encargado de la casa, Manuel Pérez, afirma que no volverán a alquilarla para este tipo de celebraciones, porque «non paga a pena pasar estes malos tragos». La contrataron cuatro chicas para celebrar el 18 cumpleaños de las cuatro. Iban a ser veinte y se juntaron más de treinta. Tres puertas rotas, una de ellas con el marco partido, un sofá y dos sillas destrozadas, alfombras, ajuar y mobiliario irrecuperable, así como paredes que hubo que repintar, fueron las consecuencias de la juerga destructiva.

Algo parecido ocurrió el miércoles de Semana Santa en Casa de Costoia (Ames), con algún elemento añadido, como los extintores vaciados, los libros quemados en la chimenea, vomitonas en los cajones del menaje, el suelo de piedra ennegrecido o las pintadas en los muros de las casas vecinas. «Hacía siete años que alquilaba la casa al completo y sufrí tres incidentes, pero nunca como este», dice su propietaria, Helena Vázquez.

Ella, al igual que los otros dueños de casas rurales afectadas, coinciden en que los perjuicios son mucho más elevados que la valoración de daños a efectos de la cobertura de seguro, por el trabajo que conlleva poner a punto de nuevo los inmuebles y, sobre todo, porque requiere tenerlas cerradas durante semanas. «Yo perdí el puente de Semana Santa», se lamenta Helena Vázquez. Además, coinciden al criticar la actitud de los padres de los jóvenes implicados, porque «suelen exculparlos y con frecuencia eluden asumir el pago de los daños porque no los consideran responsables».

Premeditación en A Baña

En esta misma situación se encuentra Belén García, la propietaria de A Ribeira do Tambre, quien lamenta no tener noticias de la familia de la chica que contrató, para celebrar su 17 cumpleaños, la casa en la que en la madrugada del pasado domingo se juntaron más de cincuenta jóvenes convocados a través de las redes sociales y la dejaron con daños por valor de unos 30.000 euros. «Mañá [por hoy] terei que falar coa nai, porque isto xa pasou de castaño escuro», afirma la dueña, que está recibiendo mensajes de apoyo y de personas que se brindan a ayudar en la limpieza de la casa, incluso un arquitecto de interiores se ofreció para hacerle gratis un proyecto para reabrir cuanto antes el establecimiento.

Mientras diversas fuentes apuntan que este acto de vandalismo pudo ser premeditado, la Guardia Civil prosigue las investigaciones, con especial atención a las fotografías y a la convocatoria de la fiesta en A Ribeira do Tambre que circulan por la Red. El domingo, al término de la fiesta, fueron identificados no más de diez participantes, entre ellos la menor que celebraba su cumpleaños. Según los vecinos, varios jóvenes huyeron saltando por una ventana.

Localizados a un kilómetro

Belén García asegura que ella misma, su marido y unos amigos los localizaron a un kilómetro escaso por la carretera «aínda que outro grupo fuxiu noutro sentido». También afirma que seguramente acudieron personas que no estaban invitadas a la fiesta y no le cabe duda de que los jóvenes identificados «tiveron parte da culpa, do contrario non terían intentado escapar, ou terían avisado antes».

La propietaria de la casa rural de A Ribeira do Tambre se personará como acusación particular en la causa contra la madre de la adolescente, vecina de Santiago, a la que le alquiló la casa, así como contra todos los jóvenes que identifique la Guardia Civil.

Posible influencia de «Project X»

Fiestas destructivas como la que arrasó el pasado fin de semana la casa rural A Ribeira do Tambre, de Troitosende (A Baña), remiten a un fenómeno social que fue proyectado a todo el mundo por la película estadounidense Project X, estrenada el año pasado y muy presente entre jóvenes y adolescentes. La cinta de Nima Nourizadeh tuvo el efecto contrario al que buscaba, que era alertar del riesgo que conlleva un evento juvenil fuera de control. Fiestas inspiradas en Project X acabaron trágicamente en Estados Unidos. En una de ellas, en Houston, que convocó a unos 600 jóvenes a través de las redes sociales, murió un adolescente de un disparo.

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