La muerta a hachazos era maltratada desde hacía varios años

xOSÉ cARREIRA LUGO / LA VOZ

GALICIA

Muchas personas se concentraron ayer en Lugo en repulsa por el asesinato de la mujer rumana.
Muchas personas se concentraron ayer en Lugo en repulsa por el asesinato de la mujer rumana. óscar cela< / span>

Elena Dimitru, que murió el viernes en Lugo, no se atrevió a denunciar su caso

02 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La mujer rumana que murió a hachazos en Lugo la mañana del Viernes Santo vivía, desde hacía años, un auténtico calvario como consecuencia de los supuestos insultos, amenazas y agresiones a los que constantemente estaba sometida por parte de su compañero sentimental. Este se encuentra encarcelado porque se le considera autor de lo que penalmente podría considerarse como un asesinato.

Elena Dimitru, de 34 años, la víctima mortal, nunca consiguió dar el paso de denunciar a su presunto maltratador por temor a que todavía pudiera empeorar aún más su situación y, posiblemente, porque no supo cómo hacerlo.

Una amiga íntima de la fallecida aseguró ayer a este periódico que en ocasiones pudo escuchar a la pareja cómo Cornea Gheorge, de 43 años (el hombre acusado de propinarle los tres hachazos que destrozaron la cabeza a la mujer) le gritaba y le repetía con insistencia que la mataría. Lo que durante mucho tiempo fueron amenazas se convirtieron en realidad el pasado viernes.

Ofrecimiento de una amiga

Esa misma persona contó que, ante la situación que padecía Elena Dimitru, le ofreció la posibilidad de irse a vivir a su casa. Cornea, sin embargo, se enteró de ello y reaccionó muy alterado. Los familiares de la fallecida no dudan de que el presunto homicida planificó el ataque a la madre de sus tres hijos que dejó huérfanos. Uno de ellos, una joven de 14 años, trató en algún momento de poner a salvo a su madre cuando vio cómo el ahora detenido supuestamente trataba de ahogar a la víctima en la habitación de la casa. No lo consiguió. Cornea todavía se puso más violento. Fue a un armario en busca del hacha y las dos mujeres trataron de ponerse a salvo corriendo por las escaleras. Elena acabó siendo alcanzada. Le quedaban únicamente dos pasos para poder llegar a la calle. En ella quizá hubiese obtenido la ayuda necesaria para salvar la vida.

Ayer, más de doscientas personas asistieron a un funeral en recuerdo de esta víctima de violencia machista. En la parroquia de A Milagrosa recaudaron en pocas horas alrededor de dos mil euros para poder repatriar el cadáver de la mujer a su país natal, concretamente a Bucarest.

Mientras tanto, diversas organizaciones han criticado que en la comisaría de Lugo no haya una unidad específica para atender los casos de violencia doméstica ni tampoco un equipo especializado en la investigación y esclarecimiento de este tipo de casos.

Oficialmente, en la citada comisaría policial dicen que no existe desatención y niegan cualquier carencia en este sentido.