La caída demográfica amenaza el puesto de 86 concejales gallegos

Las actas de otros 174 ediles quedarán en el aire a medio plazo


vigo / la voz

La reducción del número de concejales que el Gobierno central no se atrevió finalmente a llevar a cabo en su reforma de la Administración local llegará de todas formas a Galicia de la mano de la pérdida de población. Hasta 86 puestos de ediles de 42 ayuntamientos están amenazados de desaparición en la comunidad para las elecciones municipales del 2015 por el descenso de sus respectivos padrones.

La despoblación del medio rural gallego ya afectó a la composición de 19 corporaciones municipales en las elecciones locales del 2011, en la que desaparecieron 34 puestos de concejales, pero ahora la pérdida de representación se antoja mayor tras entrar Galicia en una senda demográfica descendente sin atisbos de mejoría. Por ello, además del casi medio centenar de puestos que están en el aire para las próximas municipales, otros 174 corren el mismo riesgo para las siguientes, al aproximarse los censos de sus poblaciones a los escalones que marcan un descenso en el número de ediles a los que tienen derecho.

Un largo listado

Claramente amenazada está la representación actual de Manzaneda, que perdió cinco vecinos en el último año y ya solo cuenta con uno por encima de los mil que le hacen falta para no perder dos de sus nueve concejales. Lo mismo ocurre en la también localidad ourensana de Porqueira, donde ahora solo cinco vecinos impiden que desaparezcan también dos actas.

En Caldas de Reis la simplificación de su corporación parece igualmente inevitable, ya que tras registrar en el último año la baja de 52 vecinos, solo le restan ahora ocho para dejar de contar nada menos que con cuatro ediles y pasar de los 17 actuales a los 13 que se establece para las poblaciones de menos de diez mil habitantes, lo que ocurre también en Ribadeo, donde aunque su censo es creciente solo cuenta para conservar las actas de cuatro ediles con un colchón de 61 vecinos.

En Campo Lameiro y Alfoz ese margen para no ver recortada su corporación en dos puestos es de nueve residentes; en A Veiga, de 36; en Sobrado, de 37; en Paradela, 38; en Vedra, 43; en Outeiro de Rei, 46; en Cospeito, 47; en A Arnoia, 51; en Ribas de Sil, 58; en Oímbra, 62; en Calvos de Randín, 64; en Aranga, 72; en O Bolo, 84, y en A Peroxa, 85.

Otras localidades cuentan con un colchón mayor para mantener su estructura institucional municipal, sin embargo el ritmo de pérdida de población las aboca también a verla recortada dentro de dos años. Ese es el caso de Cesuras, Monfero, Muxía, Santa Comba, Zas, Antas de Ulla, Folgoso, O Valadouro, Xermade, Avión, Beariz, Lobios, Padrenda, Ribadavia, Verea, Vilamarín, Vilardevós, A Cañiza, Covelo, Crecente, Dozón, Ponte Caldelas y hasta el mismo Lalín, que aunque cuenta con 409 vecinos por encima de los veinte mil que le siguen dando derecho a mantener sus actuales 21 concejales y no caer hasta los 17, ha visto desaparecer de sus censo en el último año a 718 integrantes, lo que lo abocaría a ver recortada su corporación.

Posible cambio en Lugo

En el caso de las diez ciudades con más población de Galicia, el único cambio previsible puede producirse en Lugo, donde con ganar 1.543 vecinos aumentaría su corporación en dos ediles.

En Vigo el incremento está a 2.645 residentes, pero su ritmo de crecimiento vecinal, que en el último año fue de 114 personas, hace improbable el salto a 29 ediles. En Santiago le harían falta 4.329 residentes más, mientras que en el resto de las urbes no habrá variaciones a corto plazo.

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